Récord de visitantes en el Besamanto de la Virgen de la Montaña en Cáceres: cada vez más popular

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Los días 29 y 30 de abril se desarrolló el tradicional Besamanto a la Virgen de la Montaña, Patrona de Cáceres, una de las devociones marianas más vivas en España y Extremadura.

La celebración, a la que asistieron este año más de 15.000 personas sólo en su primer día (en una ciudad que no llega a los cien mil habitantes), culminó como es habitual, con la Procesión de Subida de la imagen de la Virgen a su santuario. La edición del 2016 ha superado expectativas y ha batido récord de visitantes que querían venerar a la Virgen.

La devoción data del siglo XVII
Aunque se desconoce la fecha exacta, parece que la tradición de besar el manto a la Virgen de la Montaña se remonta al siglo XVII, cuando el anacoreta Francisco Paniagua recorría la ciudad con una imagen pequeña de la patrona implorando limosna para levantarle una capilla en la Sierra de la Mosca, en Cáceres, lugar al que se había retirado para vivir su fe, aprovechando el abrigo de los peñascos más altos y colocando, en el saliente de una roca, la imagen de la Virgen.

Paniagua también daba a besar a los cacereños el manto de la talla primitiva, que se conserva en la cueva y que no es la que desfila y se custodia en el camarín. Francisco de Paniagua, fue el iniciador del culto a Nuestra Señora de la Montaña.

El tradicional besamanto
El acto del Besamanto a la Virgen de la Montaña en un principio tenía lugar en el santuario, cuando se celebraba allí la Novena; luego se realizó en Santa María, Cáceres, cuando la imagen bajaba a la ciudad cada cuatro años, hasta que se institucionalizó una vez al año, coincidiendo con la bajada anual de la Virgen Santísima a la concatedral.

El Besamanto es el acto más tradicional del Novenario. La Real Cofradía de la Santísima Virgen de la Montaña constató el aumento del número de cacereños que acudieron a las largas colas para acceder a la concatedral que llegaban hasta la Plaza Mayor.

Los cofrades dispusieron 45.000 estampas, según detalló el mayordomo Joaquín Floriano, y de estas 2.500 se repartieron en el Besamanto de Enfermos, que ha batido récord este año.

Estas últimas estampas se han entregado en la Residencia Asistida, en los hospitales, en los centros de la tercera edad y en domicilios particulares.

La vestimenta de la Virgen en el besamanto
El Besamanto es una de esas ocasiones idóneas para vestir a la patrona con manto de cola. Para esta edición se ha optado por una prenda de damasco dorado con fondo blanco, orlado con cenefa de cordones dorados, perlas y pedrería confeccionado en memoria de doña Eloísa Antequera en 1993.

Sólo en contadas ocasiones la Virgen de la Montaña luce mantos de cola puesto que la talla es de pequeñas dimensiones (mide 58 centímetros, 10 la cabeza, 8 el rostro y 25 el Niño, que tiene 7 centímetros de cabeza).

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