domingo, 18 de noviembre de 2018

Queridos lectores:

Si el mundo ha perdido el temor de Dios, ¿tendremos también en la Virgen María un modelo para reencontrar esa virtud? ¿Cómo pudo temer a Dios la concebida sin pecado y madre amorosa de la Segunda Persona de la Santísima Trinidad en su Encarnación?

«Bienaventurado el que teme al Señor y se deleita en sus mandamientos», canta el salmista (Sal 112, 1). Y ¿quién mejor que ella vivió, desde su Inmaculada Concepción, ese deleite? Es lo que los teólogos llaman temor filial, que nace del amor a Dios y a sus preceptos, distinto del temor servil, que nace de la previsión del castigo por el pecado, pero a duras penas rechazándolo.

En su libro sobre Las Bienaventuranzas de María, el obispo Laureano Castán Lacoma le aplica esa bienaventuranza del temor de Dios porque «su única ansia fue servirle fielmente en la persona de su Hijo». Y señala un momento especial en el que brilló en ella esa virtud: los tres días en los que ese Hijo anduvo perdido (perdido, al menos, para sus padres) en Jerusalén, predicando en el templo.

Porque, afirma, aunque «apenas se concibe que en el corazón de una madre tenga cabida el temor en relación con el fruto de sus entrañas», eso se refiere a un temor del hijo, pero no a un temor por el hijo: «Este temor, que no es ausencia, sino elevada expresión de amor, sí que hizo su aparición en el corazón de la Virgen, llegando a ser durante tres días la más sublime manifestación del amor».

CARI FILII NEWS

APARICIONES EN EL MUNDO

En este apartado ofrecemos información sobre 34 apariciones marianas reconocidas por la Iglesia Católica con distinto grado de aprobación eclesiástica: máximo, intermedio, en proceso de investigación.

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Aprobación Intermedia

En proceso de investigación

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