Queridos lectores:

Sobrecoge ver algunas de las imágenes que salen en procesión el 15 de agosto. No las de la Virgen entrando ansiosa en el Paraíso, al encuentro de su Hijo: ésas se celebran y suponen fiesta y alegría. Sobrecogen las otras, las de la Virgen a la espera de su Asunción. Una espera inexistente, necesaria solo porque nuestra representación del hecho obliga a detener la escena, pues el instante hubo de ser fugaz: ¿iba a retrasar Nuestro Señor ese abrazo?

Y sobrecogen porque nos permiten mirarla con la misma tristeza de quienes aquel día la contemplaron así, tumbada, con los ojos cerrados, las manos en oración antes ser atraída por las alturas. ¡Qué solos debieron quedar quienes gozaron de su compañía, de su consejo, de su amor especial!

Miguel Hernández expresó así esos sentimientos:

¡Tú!, que eras ya subida soberana, / de subir acabaste, Ave sin pío / nacida para el vuelo y luz, ya río, / ya nube, ya palmera, ya campana. // La pureza del lilio sintió frío; / y aquel preliminar de la mañana / aire, tan encelado, en tu ventana, / sin tu aliento ni olor quedó vacío. // ¡Todo te echa de menos! ¿Qué azucena / no ve su soledad sin tu compaña, / ve su comparación sin Ti en el huerto? // Quedó la nieve, sin candor, con pena, / mustiándole el perfil a la montaña; / subiste más, y viste el cielo abierto.

Pero, aunque se fue, la Virgen no nos dejó solos. Ella misma dispuso un lazo para retener el vínculo. Se llama Rosario. Y con él en las manos y en los labios, la tristeza de aquel adiós desaparece.

CARI FILII NEWS

APARICIONES EN EL MUNDO

En este apartado ofrecemos información sobre 34 apariciones marianas reconocidas por la Iglesia Católica con distinto grado de aprobación eclesiástica: máximo, intermedio, en proceso de investigación.

Aprobación Máxima

Aprobación Intermedia

En proceso de investigación

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