Queridos lectores:

A la hora de maitines del 17 de diciembre del año 666, San Ildefonso se dirigió a la catedral de Toledo para preparar la fiesta de la Encarnación del Hijo de Dios. Llevaba en su mano el Libro de la Perpetua Virginidad de la Bienaventurada Virgen María, que había escrito para defender la pureza de Nuestra Señora. La noche era fría y pura y había en el ambiente expectación como de milagro.

Al llegar al templo, a todos les detuvo en el atrio un resplandor celestial, de tal pureza que les impedía el paso. A todos, salvo al santo arzobispo de la ciudad, que entró sin percatarse de que se acercaba solo hasta el altar.

Y entonces encontró allí, sentada en la sede episcopal, a una mujer que le miraba con dulzura. Coros de ángeles la aclamaban: «Esta es aquella en quien bajó Dios a la tierra, la dorada nube en donde cabe lo eterno y de la que, dejándola intacta, nace Dios como lluvia bienhechora».

San Ildefonso, de rodillas, se cubría el rostro con las manos, llorando y sintiéndose indigno de lo que contemplaba, hasta que se hizo el silencio. Entonces ella, mientras le revestía de una casulla de un blanco sobrenatural, le exhortó, antes de desaparecer: «Toma de mi mano esta presea que procede de los tesoros de mi Hijo».

Esta aparición, conocida en las crónicas hispanas como la Descensión de Nuestra Señora, mostró el esplendor de la Maternidad Divina, festividad que abre el año y nos propone la Iglesia para inflamarnos de amor hacia la mujer que hizo posible la Redención.

CARI FILII NEWS

APARICIONES EN EL MUNDO

En este apartado ofrecemos información sobre 34 apariciones marianas reconocidas por la Iglesia Católica con distinto grado de aprobación eclesiástica: máximo, intermedio, en proceso de investigación.

Aprobación Máxima

Aprobación Intermedia

En proceso de investigación

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