Récord de grupos y la cúpula de Podemos -escapulario incluido- en las ofrendas del Pilar en Zaragoza

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La cúpula de Zaragoza en Común, la formación asociada a la izquierda populista de Podemos, que gobierna en la capital aragonesa, acudió con vistosos trajes regionales a la multitudinaria ofrenda ciudadana a la Virgen del Pilar el 12 de octubre, una concentración cada vez es más grande.

[Lea aquí en Cari Filii sobre esta advocación y su origen]

Mientras en otros lugares los políticos de izquierda populista o radical evitan los actos de religiosidad popular, en Zaragoza no es el caso. 

El alcalde, vestido de alcalde… del siglo XIX
Allí estaba el alcalde, Pedro Santisteve, colocando ramos de flores a los pies de la Virgen del Pilar, y no vestido de civil, sino con un traje de alcalde del siglo XIX: "chaleco brocado en seda, el reloj colgante, la capa y el sombrero, propios de un atuendo solemne como el que nos encontramos", según explicó a la prensa.

Destacó que en Aragón se mantuvo la capa y el sombrero después del Motín de Esquilache de 1766:  "En ese momento se mandó cortarlos para que todos fueran reconocibles, pero como nosotros somos poco centralistas y no teníamos dinero, lo mantuvimos". 

Ha explicado que le encanta colocar las flores de los oferentes: "Es un reconocimiento a los trabajadores y a la gente que presta su tiempo para un acto como este", afirmó. 

Santisteve es alcalde con un 24% del voto zaragozano y 9 concejales, investido por los votos de los 6 concejales socialistas y los 2 de la Chunta Aragonesista. 


 De verde, con escapulario de la Virgen de Jaca,
 Maru Díaz, portavoz de Podemos en las Cortes
 de Aragón; en el centro, el alcalde Santisteve;
 a la derecha, la presidenta de las Cortes, que
 va desde pequeñita, dice; de fondo, la Virgen del Pilar

La presidenta de las Cortes: "voy desde pequeñita"
También estaba allí la presidenta de las Cortes, Violeta Barba, otra militante de Podemos, que en su Twitter se define como "feminista y abogada". Vestía traje de fragatina (habitante de Fraga), que se supone que debe incluir siete faldetes aunque ella admite que solo llevaba cinco. A sus 29 años, esta exmilitante de Izquierda Unida, ha asegurado a la prensa aragonesa que lleva flores a la Virgen desde "pequeñita".

A la Virgen le ha ofrecido un ramo de lirios y rosas, "completo y colorido que creo que le vendrá genial". No descuidó "el peinado tradicional, que es el picaporte, junto con el mantón del siglo XIX y las joyas tradicionales", explicaba. Violeta Barba también ayudó a colocar flores. Decía, eso sí, que lo hacía "a título individual".

 Los políticos recogieron flores de los ciudadanos y las colocaron a los pies de la Virgen del Pilar, la que se apareció sobre una columna al Apóstol Santiago para animarle a seguir evangelizando

Portavoz de Podemos… con escapulario de la Virgen
Y con ellos estaba la diputada autonómica y portavoz de Podemos en las Cortes Maru Díaz, con traje típico del valle de Ansó, en el Pirineo, que incluye un vistoso escapulario de la Virgen de Jaca junto a una basquiña verde.

Maru Díaz afirmó que esperaba que el escapulario ayudase a mantener el día sin lluvia, y lo cierto es que la lluvia llegó sólo al final de la jornada. Ella es de Tarazona y nunca antes había participado en esta ofrenda: se declaró "nerviosa y emocionada". 

14 horas y 684 grupos
La ofrenda duró 14 horas, hasta las 21.20, cuando ya llovía, y participaron en ella 684 grupos oficialmente inscritos, 64 más que en 2015, batiendo un récord absoluto de colectivos. La amenaza de lluvia asustó a algunos y no hubo récord de personas asistentes, pero aún así participaron 280.000 personas en la ofrenda que dejaron 6 toneladas de flores a la Pilarica. Cada vez acuden más colectivos folclóricos o devocionales que llegan organizados de fuera de Aragón e incluso del extranjero. En la televisión aragonesa habló un grupo folclórico llegado de Torrelavega (Cantabria), habitual en el Pilar, que invitaba al Jubileo de Santo Toribio de Liébana de 2017.

Doscientas personas sobre el terreno
El dispositivo organizador suma 200 personas, incluyendo 16 jardineros y 85 auxiliares de jardinería. A esos hay que añadir cientos de policías, empleados de limpieza y bomberos que están especialmente alerta estos días que Zaragoza se llena de gente. Los responsables de hostelería de la ciudad -hoteles, bares y restaurantes- explican que estos días sus locales recaudan el doble que en días normales.

Los organizadores han prohibido este año que las empresas hagan ofrendas florales con sus logotipos (podían hacerlas sin logotipo) a menos que pagasen 500 euros, que ayudarían con los gastos: solo 6 optaron por ello (además de los grandes patrocinadores).

Este año lucía la bandera de Cuba hecha en flores porque se trataba del país "invitado especial", pero hubo ofrendas representando a otros 16 países: República Dominicana, México, Perú, Bolivia, Japón, China, Ecuador, Rumanía, Guinea Ecuatorial, Chile, Colombia, Argentina, Honduras, Venezuela, Italia y Paraguay.

El recorrido para entregar las flores este año fue más ágil, de una media hora, y se notaba que había menos gente. Además, este año se colocaban las flores en las 4 caras de la pirámide en la que se alza el pilar con la Virgen, y no solo en una cara, como en años anteriores, por lo que tardaba más en dar la sensación de llenarse. 

Peticiones a la Virgen
Con las flores, muchos traían peticiones a la Virgen del Pilar. "Por la salud de todos nuestros conocidos y familiares y si conseguimos algo de trabajo para los que no tienen sería genial", sugería en El Heraldo de Aragón Luis Lozano, un peregrinos que acudía con devotos de Grisel, un pueblecito junto al Moncayo.

Floren López, que llevaba el estandarte con varias cintas del Pilar de su pueblo, Maleján, le pedía por la meteorología: "A la Virgen le pedimos que este año llueva más que el anterior", un deseo pensando en la gente que trabaja en el campo y siempre está mirando al cielo.

Beatriz Romanos, enfermera en el Hospital Servet, explicó en un diario aragonés que aunque casi siempre trabaja este día intenta pasarse por la ofrenda. “Desde pequeña ha sido un día muy importante para mí y he intentado pasar siempre que he podido, aunque cuando llegué a la adolescencia, lo dejé durante un par de años”. Cuando no ha pasado, cuenta, es como si “me faltara algo”. “El año pasado trabajé de noches y cuando salí, acudí a la Ofrenda. Este año lo haré al revés. Trabajo por la mañana, salgo a las 15.00 y me iré a casa para arreglarme para a las 19.40 estar preparada con los miembros de mi antiguo servicio, la UCI Coronaria”, explica.

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