Misa por el párroco de Bullas: «Haced lo que hizo la Virgen María ante la muerte trágica de su Hijo»

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La parroquia de San Pedro Apóstol de Espinardo (Murcia) acogió a medio millar de fieles y más de doscientos sacerdotes durante el funeral por el alma de Miguel Conesa Andúgar, el sacerdote de 36 años fallecido en el accidente de autobús que el pasado domingo segó la vida de 14 personas en la localidad murciana de Cieza.

Miguel Conesa era el párroco del pueblo de Bullas, población origen de los fieles accidentados, y muy querido por los fieles. El vehículo volvía del madrileño Cerro de los Ángeles tras celebrar a Santa Maravillas de Jesús (1891-1974).

Sus fieles le retratan como "muy cariñoso con todo el mundo":  "Vivía por y para el sacerdocio las veinticuatro horas. No tenía vacaciones, no tenía descanso". Todo para él lo eran "su iglesia, su Virgen del Carmen, sus ancianos…".

Esa especial devoción también fue señalada durante la homilía por el obispo de Cartagena, José Manuel Lorca Planes: "Miguel era del Santísimo Cristo de la Salud, patrono de Espinardo, y también lo era especialmente de la Virgen del Carmen. Ellos eran sus dos tesoros".


Monseñor Lorca Planes, durante el funeral.

"De la Santísima Virgen", subrayó, "le apasionaba verla junto a la cruz de Jesús, en actitud de servicio, acompañando al Salvador, viviendo la fortaleza de la fe y sintiéndola como Madre. Su modelo más importante".

Por eso la lección que extrajo para los presentes monseñor Lorca Planes tuviese a María como centro: "Escuchemos a Dios en lo hondo de nuestro corazón y recordemos lo que nos dijo el Señor: ´Yo he vencido a la muerte´. Agarraos a la fe que nos enseña el camino de la vida y haced lo que hizo la Virgen María, ante la muerte trágica de su Hijo Jesús, guardar todo esto en el corazón, que ya se encargará el Señor, en su momento, de ayudaros a entender. Si Cristo ha vencido a lo que nos asusta y nos da la vida eterna… ¡mucho ánimo! ¡Seguid caminando y seguid confiando!".

A la misma hora en la que se celebró en Espinardo el funeral por Miguel Conesa, lo hicieron todos los sacerdotes murcianos en misiones, según anunció el obispo: Nigeria, Zimbabwe, Japón, Mozambique, Honduras o Bolivia. Porque fue realmente un ejemplo a imitar: "Vosotros, queridos familiares y padres, os habéis quedado sin un hijo, nosotros, los sacerdotes, sin un hermano. Pero muchísima gente se ha quedado sin un padre, porque su labor, en silencio, fue inmensa. Su sonrisa y dulzura de carácter abrió muchos corazones; su celo pastoral no conocía fronteras. Su lema era nítido: por un alma que me necesite voy al fin del mundo. Un sacerdote de los pies a la cabeza, un ejemplo para nosotros".

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