El milagro de la Virgen en Braojos de la Sierra: un hecho extraordinario en un pequeño rinconcito de Madrid

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Iglesia de San Vicente Mártir de Braojos de la Sierra (Madrid)

Braojos de la Sierra es un pequeño municipio del norte de la Comunidad de Madrid en el que actualmente viven apenas 200 habitantes. Nunca ha sido un pueblo excesivamente grande para hace casi dos siglos sus vecinos eran el doble que en la actualidad.


Madre Ven

Sin embargo, en esta pequeña localidad ocurrió un hecho extraordinario y memorable: el 19 de febrero de 1718, hace más de tres siglos, se produjo en Braojos el milagro de la Virgen del Buen Suceso, históricamente muy buen documentado.

De cara al tercer centenario, el Arzobispado de Madrid recordó este milagro mariano y que tuvo como beneficiarios a Miguel Fernández del Pozo, natural de Braojos, y a su criado.

Ambos volvían de Segovia de resolver unos asuntos cuando al intentar pasar el puerto de Arcones quedaron bloqueados por la nieve, al punto que vieron que su vida corría un gran peligro.

A partir del milagro de Nuestra Señora los vecinos la llamaron Virgen del Buen Suceso.

En aquel momento, Miguel Fernández levantó sus manos y sus ojos al cielo ennegrecido y se dirigió a la Madre de Dios: “Santa María, Madre de Dios, Tú que siempre oyes la oración de tus hijos, líbranos de la ventisca y llévanos a Braojos, que te seremos siempre fieles”.

La historia está recogida en el libro Iglesia parroquial de San Vicente Mártir. Braojos de la Sierra, de Jorge Sedano Sánchez. De este modo, cuando terminó la oración y lleno de emoción, vio que las nubes se abrieron y apareció la Virgen con su hijo en brazos, su cara llena de paz, los ojos sonrientes y su mano tendida en señal de ayuda. Los braojeños inclinaron la cabeza y dijeron: “Gracias, Madre de Dios y reina de Braojos”.

Cuando la Virgen les indicó el camino, las nubes se tornaron en resplandecientes y serenas; la tempestad se calmó y los caballos comenzaron de nuevo a caminar; los hijos de Braojos, llenos de alegría, pasaron el puerto prometiendo a la Virgen honrar en el pueblo su milagrosa aparición.

Cuando llegaron a Braojos estos dos hombres aún con los ojos llenos de lágrimas de emoción relataron a todos los parientes y amigos la milagrosa aparición de la Virgen: “Estábamos perdidos en medio del puerto al regresar de Segovia por la borrasca de nieve y aire y sin esperanzas de salvación, cuando la Virgen se nos apareció llena de hermosura y enseñándonos a su Divino Hijo nos abrió paso por la nieve”.

El amor a la Madre de Dios de sus hijos de Braojos fue tan grande que comenzaron a invocarla desde entonces con el dulce nombre del Buen Suceso, en lugar de Virgen de la Serna con el que hasta entonces era conocida.

En la pequeña capilla gótica situada bajo la torre de la iglesia parroquial de Braojos, donde se conserva la preciosa talla de la Virgen, se conserva un cuadro con un dibujo y una descripción del milagro, que data de 1723, apenas cinco años después del milagro, lo que le da una veracidad histórica indudable.

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