Martin Luther King, pastor baptista, consideró el Rosario «de gran ayuda» para los derechos civiles

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El 23 de septiembre de 1964, Martin Luther King (1928-1968) escribió una carta en la que citaba el Rosario como "de gran ayuda" en el éxito de las marchas sobre los derechos civiles. En aquel momento el líder de los negros norteamericanos, pastor baptista, era presidente de la Conferencia del Liderazgo Cristiano del Sur.

La misiva obra en poder del padre Joseph Mary Wolfe, MFVA, de los misioneros franciscanos de la Palabra Eterna, y ha sido reproducida por Jorge Graña en el portal Aleteia. A su vez, el padre Wolfe la tiene porque se la envió la destinataria de la carta de King, la señora Murielle Blackburn, quien se la remitió junto con esta carta:

«Querido padre Joseph Mary: Tengo 81 años de edad (joven). La razón por la cual le escribo es porque recibí una carta de Martin Luther King en 1964. En ella el menciona el "Rosario". Yo le había escrito en el momento de sus "marchas" diciéndole que él quería ganar el corazón de la gente y el Rosario era el mejor camino. Incluso le pedí enseñar a su gente como rezarlo. Me gustaría darle a usted esta carta antes de morir. ¿Le gustaría a usted recibirla?. Respetuosamente en Jesús, María y José, Murielle Blackburn.»

Y he aquí el texto original de King (ver debajo la reproducción del original):

«Querida Miss. Blackburn: Gracias por su reciente carta. Siempre es un placer compartir las opiniones de nuestros amigos de buena voluntad. Mi aparente neglicencia fue por mi deseo de darle una atención personal a su carta y al tremendo volumen de correspondencia que tengo frente a mi. Aprecio muchísimo su consideración por mi persona. El Rosario ha demostrado ser de gran ayuda. Su carta me ha conmovido y me ha dado un nuevo impulso. Continuemos trabajando y orando juntos por un mundo mejor. Sinceramente suyo, Martin Luther King Jr.»

El año en el que King escribió esta carta, 1964, recibió el Premio Nobel de la Paz. Y poco más de dos meses antes se había promulgado en Estados Unidos la Ley de Derechos Civiles, firmada el 2 de julio por el presidente Lyndon B. Johnson tras una tramitación de un año durante la cual tuvo lugar la célebre Marcha sobre Washington del 28 de agosto de 1963.


Martin Luther King, justo detrás de Johnson durante la firma de la Ley de Derechos Civiles.

En ella, King pronunció su célebre discurso "Tengo un sueño", al pie del monumento a Abraham Lincoln: "Hace cien años, un gran americano, bajo cuya sombra simbólica nos encontramos hoy, firmó la Proclamación de la Emancipación. Este trascendental decreto apareció como un gran fanal de esperanza para millones de esclavos que habían sido marcados con el fuego de una flagrante injusticia. Llegó como el amanecer jubiloso de la larga noche de su cautividad. Pero cien años después, la América de color sigue sin ser libre. (…) Sueño que mis cuatro hijos pequeños vivirán algún día en una nación donde no se les juzgará por el color de su piel sino por las cualidades de su carácter".

El 14 de octubre de ese año llegaba para él el Premio Nobel de la Paz, en reconocimiento a una lucha que había siempre llevado a cabo en nombre de los principios cristianos. "Yo sólo quiero hacer la voluntad de Dios", proclamó el 3 de abril de 1968 en una iglesia protestante de Memphis (Tennessee). Al día siguiente fue asesinado por James Earl Ray (1928-1998), un delincuente habitual de ideas segregacionistas en cuyo crimen, como en el caso del asesinato de John Fitzgerald Kennedy en 1963, se han sugerido, pero nunca probado, complicidades o conspiraciones, y que murió en prisión de una hepatitis C.

Para entonces Martin Luther King ya era una leyenda nacional estadounidense, a cuyo legado acuden hoy, por ejemplo, los grupos provida norteamericanos en su lucha por la erradicación del aborto.

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