«Rezamos a la Virgen; la ciudad que lleva su nombre, Mariúpol, es una ciudad mártir», dice el Papa

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Iglesia golpeada por la guerra en Ucrania, con una imagen de la Virgen a la entrada
Iglesia golpeada por la guerra en Ucrania, con una imagen de la Virgen a la entrada

El domingo 13 de marzo, 18º día de guerra en Ucrania, el Papa Francisco, durante el rezo del Ángelus, se refirió al incesante asedio y bombardeo «que mata niños y civiles indefensos» en la ciudad de Mariúpol.


Madre Ven

Al terminar el rezo del saludo del ángel, ante miles de peregrinos en la Plaza de San Pedro, el Papa dijo:

«Acabamos de rezar a la Virgen María. Esta semana, la ciudad que lleva su nombre, Mariúpol, se ha convertido en una ciudad mártir de la guerra desastrosa que está devastando Ucrania. Ante la barbarie de la matanza de niños, inocentes y civiles indefensos, no hay razones estratégicas que valgan: lo único que hay que hacer es poner fin a la inaceptable agresión armada, antes de que reduzca las ciudades a cementerios», exigió el Pontífice.

«En nombre de Dios, que se escuchen los gritos de los que sufren y que cesen los bombardeos y los ataques. Que haya un enfoque real y decisivo en la negociación, y que los corredores humanitarios sean efectivos y seguros. En nombre de Dios, les pido: ¡detengan esta masacre!», insistió. El Papa pidió a todos ser generosos en la acogida de refugiados, «en los que Cristo está presente», y dio gracias por la gran red de solidaridad que se ha formado.

Además, pidió «a las comunidades diocesanas y religiosas que aumenten los momentos de oración por la paz. Dios es sólo Dios de la paz, no es Dios de la guerra, y los que apoyan la violencia profanan su nombre», añadió.

Una ciudad de rasgos marianos

Antes de la guerra, Mariúpol tenía unos 450.000 habitantes, el 90% con el ruso como lengua materna. Solo unas 50.000 han logrado huir, otras 400.000 están atrapados bajo el asedio y el bombardeo. Mariúpol es quizá la ciudad que más está sufriendo en esta guerra, sitiada y bombardeada por más de dos semanas. Las imágenes de su hospital infantil destrozado por las bombas rusas han dado la vuelta al mundo.

Fue fundada en el s.XVIII por orden del zar, a partir de una población previa de comerciantes griegos, ya con ese nombre mariano. Siempre fue la ciudad de Ucrania con más habitantes de etnia griega (griegos pónticos, del Mar Negro, con su propio dialecto y tradiciones).

En la catedral ortodoxa se venera el icono de Nuestra Señora de Mariupol, una Virgen odiguitria («la que señala el camino»), es decir, que muestra a María con el Niño en los brazos y señalando al Niño como el Camino a seguir.

Según la leyenda, un pastor de Crimea -probablemente un cristiano griego- llamado Michal (Miguel) metió por error su ganado en un barranco del que era difícil sacar a los animales. De repente , el pastor vio un gran icono de la Madre de Dios en la roca y una vela encendida junto a él. Después de un tiempo, encontró una salida suave del barranco y salvó al rebaño. En el lugar donde se encontró el icono, se construyó una pequeña capilla en la roca. Durante las invasiones musulmanas el icono se habría escondido en un barril y se habría rescatado en el s.XVIII al fundar la ciudad. La historia del icono es compleja y confusa (detalles en ucraniano aquí).

Culto ortodoxo con una réplica del icono de la Virgen de Mariúpol (antes de la guerra)
Culto ortodoxo con una réplica del icono de la Virgen de Mariúpol (antes de la guerra)

El sufrimiento que el Papa señala

Los corredores humanitarios para sacar civiles fracasan una y otra vez en Mariúpol y la ciudad se ha quedado sin electricidad, gas y agua.

El sacerdote paulino polaco Paweł Tomaszewski, uno de los habitantes que ha podido salir, declaró a Radio Vaticano su experiencia en esta «ciudad de María».

“La gente muere cuando sale de los sótanos en busca de agua. Salir a la calle equivale a suicidarse. No había barrio de la ciudad donde no cayeran misiles, donde no hubiera daños, ni destrucción de manzanas y edificios. Destruyen la ciudad con intención diabólica , la arrasan hasta los cimientos. A menudo, para poder llegar más lejos, hay que sortear las montañas de cadáveres tendidos ”, informó el sacerdote a Radio Vaticano.

“No hay nada, agua, comida . Ya no hay tiendas, así que no puedes comprar nada. A veces hay carros con tanques de agua o cisternas, pero no hay muchos. Tampoco hay agua del grifo que no sea apta para beber de todos modos. La comida se está acabando y el tiroteo continúa. La gente trata de hacer frente, pero la mayoría de ellos no tienen suministros . E incluso si apartan algo de comida con anticipación, no se puede preparar porque no hay gas. Algunos incluso buscan en la basura».

El 10 de marzo el arzobispo greco-católico, Sviateslav Shevchuk, también se refería a la ciudad: «vemos un asesinato masivo en la ciudad asediada de Mariúpol. Esta ciudad, que fue fundada por la comunidad griega como Ciudad de María, se ha convertido en un cementerio para decenas de miles de personas».

Este es el contexto que llevó al Papa a pedir oración por Mariúpol y acabar con el bombardeo.

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