Jubileo mariano, no con una, sino con 5 vírgenes peregrinas en Jujuy: pacificaba atacantes

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Unos devotos llevan en furgoneta una Virgen peregrina por toda la provincia de Jujuy
Unos devotos llevan en furgoneta una Virgen peregrina por toda la provincia de Jujuy

Jujuy es una provincia argentina con unos 730.000 habitantes, en la esquina noroeste del país, haciendo frontera con Bolivia y Chile. Desde 2020 celebra un Jubileo Mariano por cumplirse cien años de la coronación de su patrona, la Virgen del Rosario de Río Blanco y Paypaya.


Santuario de las apariciones

Ahora, la diócesis facilita la devoción popular de los fieles, repartidos en una provincia rural y accidentada, con no una sino cinco imágenes peregrinas de esta advocación mariana, que recorrerán las distintas zonas del territorio.

Tradicionalmente las procesiones al santuario de la Virgen del Rosario de Río Blanco se celebran en octubre, el mes del Rosario. El santuario está a 7 km de la capital, san Salvador de Jujuy, y el último domingo de octubre puede reunir más de 60.000 peregrinos.

Una Virgen que detiene a las huestes violentas

Se piensa que esta advocación nace en el siglo XVII, a raíz de unas apariciones de la Virgen que pacificaron (asustando) a indios alzados en armas, convirtiéndose en un factor de paz y unidad entre indios y españoles.

A los españoles les atrajo el valle de Jujuy como lugar de enlace entre Potosí, en Perú, y Tucumán en Argentina. Para los españoles fue difícil asegurar la zona, que sufrió mucha violencia durante las llamadas Guerras Calchaquíes (que fueron 3, entre 1560 y 1667). Los asentamientos fundados en 1561 y 1575 fueron destruidos por los indios.

Una de las tribus hostiles eran los paypayas del valle de Palpalá. Según la tradición, en algún momento en la primera mitad del siglo XVII, una fuerza armada de paypayas avanzaba contra Jujuy (que era una población pequeña) y la Virgen se les apareció sobre un “pacará” (un árbol), en la confluencia de los ríos Grande y Chico, vestida de celeste y blanco y con bastón de “soberana”. Ella los hizo desistir del intento (parece que más por miedo que con argumentos).

Los jesuitas lograrían luego, con ayuda de la Virgen, cristianizar a los paypayas, los ocloyas y los osas.

Sin embargo, las epidemias y los ataques de indios paganos del Chaco contra los asentamientos de indios cristianos acabarían destruyendo casi por completo a estas etnias a los largo del siglo XVII.

Hay también leyendas acerca de cómo la misma Virgen se apareció para detener a una hueste de indios bárbaros del Chaco (de etnia toba, también llamada qom) y así proteger a los indios cristianizados.

Se sabe que para defenderse de los tobas se fundó el fuerte de Ledezma en 1710 “poniéndole por nombre titular Nuestra Señora del Rosario“. La imagen se trasladó de Paipaya a Río Blanco, más fértil, en 1714. Se conserva una campana con la inscripción “Soy de Ntra.Sra. del Rosario de Paipaya -1696”, que sería de la parroquia o misión original.

En una crónica escrita a finales del siglo XVIII, el sacerdote José de la Iglesia escribió que la Virgen ayudó a “pacificar aquellas tribus indómitas. Fue la misionera, redentora, libertadora y defensora de estos pueblos, valiéndose los misioneros de su imagen para la conquista pacífica, ya que ante su divina presencia aquellos salvajes caían rendidos como por un impulso sobrenatural. Los sacerdotes consiguieron mucho más con su mediación que los conquistadores con su espada“.

Toda la información sobre este año jubilar mariano, sus indulgencias y actividades se puede consultar AQUÍ en la web del obispado de Jujuy.

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