El roble de José y la paja de María: dos elementos que no faltan en la Navidad ortodoxa en Serbia

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Las fechas de la Navidad serbia se rigen por el antiguo calendario juliano de las Iglesias orientales de acuerdo al cual la Nochebuena se celebra el 6 de enero y la Navidad el día 7, aunque la celebración se extiende a los días 8 y 9 también.

Como en otros países eslavos, en Navidad y los días siguientes la gente se saluda con la expresión "Cristo ha nacido", a la que se responde "verdaderamente ha nacido", un eco del saludo que también se proclama en Pascua ("Cristo ha resucitado", "verdaderamente ah resucitado"). 

Hay dos elementos vegetales que evocan a María y a José en el pesebre que acoge al Niño Jesús. 

El día anterior a la Navidad, el 6 de enero, el padre de cada familia ha de subir al alba al monte en busca de una rama de roble, que habrá de ser cortada en tres golpes (en las ciudades, normalmente, se compra una pequeña rama de roble en el mercado). Esta rama, denominada "badnjak", se quemará lentamente al fuego de cada hogar durante la noche de la Nochebuena, aunque, a falta de fuego, se pueden quemar unas hojas de la rama. Las hojas del roble pueden también decorar la casa y la mesa.

El roble es un elemento masculino, que hace alusión a San José, de quien se dice que con madera de roble hizo fuego para calentar al recién nacido, el Salvador. 

El elemento infantil y femenino viene dado por la paja. Se guarda siempre un haz de paja bajo la mesa del convite de Nochebuena, con el que se hace referencia a la primera cuna del NIño Dios. Antiguamente, y todavía en algunas zonas rurales, se empleaban balas enteras de paja para hacer las veces de una improvisada mesa de Nochebuena cargada de sentido y espiritualidad.

Mientras el padre de familia quema el roble, la madre llena un tamiz de avena y frutos secos que luego echará sobre las ramas u hojas de roble y la paja, y dejara una nuez en cada rincón de la casa como recuerdo por los fallecidos.

Este rico recuerda también un relato que dice que la Virgen María echaba la avena a los animales en el establo para que no comieran la paja sobre la que yacía el recién nacido, así de precaria era la situación del Niño Dios. 

Los serbios más devotos -como otros cristianos orientales- practican el ayuno durante los 40 días previos a la Navidad. Durante ese intervalo no comen ni carne, ni leche, ni huevos, es decir, ningún alimento de origen animal. Algunos días se permite comer pescado. El ayuno termina con la cena de Nochebuena, una cena copiosa y muy variada, que consta de número impar de ricos platos como alubias al horno, pescado, chucrut, fruta y frutos secos variados, miel, así como del pan hecho sin levadura y partido con las manos y no con el cuchillo.

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