El obispo de Los Teques presidirá el 46 aniversario de las apariciones marianas en Venezuela

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Un 25 de marzo de 1976 la Virgen María se apareció por primera vez en la finca Betania (Miranda, Venezuela) ante la vidente -hoy sierva de Dios- María Esperanza Medrano de Bianchini. Desde entonces, las apariciones comenzaron a hacerse frecuentes y con gran afluencia de fieles, contándose por miles los devotos que pudieron presenciar los mensajes de la Virgen Reconciliadora de los Pueblos, también conocida como Virgen de Betania. El próximo viernes, para conmemorar el 46º aniversario del comienzo de las apariciones, se celebrará una Misa solemne y un retiro en el mismo lugar donde  comenzaron.


Madre Ven

La celebración contará con la presencia del sacerdote Enrique Yanes y Mons. Freddy Fuenmayor Suárez, obispo de la diócesis venezolana de Los Teques desde 2004. Varios sacerdotes estarán también presentes en el acto, que tendrá lugar entre las 8:00 y las 15:00 horas en el Santuario de Betania, donde comenzaron las apariciones a la sierva de Dios María Esperanza Medrano de Bianchini.

Nacida el 22 de noviembre de 1928, María Esperanza tuvo desde su infancia una especial sensibilidad mística y piedad religiosas. Tras contraer una grave enfermedad con 12 años, Bianchini quiso ingresar como religiosa al convento de las hermanas franciscanas de Mérida. Sin embargo, en una aparición de Santa Teresita del Niño Jesús, supo que su vocación era la vida matrimonial. Pronto se casó y tuvo junto a su marido seis hijas y un hijo.

Años después de una primera aparición, en la que se le anunció que obtendría un terreno que visitaría la Virgen María, tuvo lugar la primera aparición en la Finca Betania el 25 de marzo de 1976. La Virgen se presentó bajo la advocación de María, Virgen y Madre, Reconciliadora de Todos los Pueblos y Naciones.

Las apariciones comenzaron a darse con frecuencia. El domingo 25 de marzo de 1984 fue una de las más numerosas. En ella, miles de personas pudieron contemplar a la Virgen en varias ocasiones. A lo largo de la tarde tuvieron lugar seis apariciones de entre 5 y 10 minutos de duración, y una séptima que se prolongó durante media hora. En esta ocasión, la vidente relató el primer mensaje emitido por Nuestra Señora:  “Hija mía, te he dado mi corazón. Te lo doy y te lo daré siempre. Yo soy tu refugio. Yo soy la reconciliadora de todos los pueblos”.

Muchos de los que presenciaron este fenómeno describen a la Virgen radiante de luz y recuerdan que aparecía de repente y que iba acompañada por un perfume de rosas y otros fenómenos.

María Esperanza Bianchini asistió a 30 apariciones durante los siguientes años, la última de ellas el 8 de septiembre de 1989. Transcribió el mensaje transmitido por la Virgen en esta ocasión:

Hijita, hijitos míos, en este día que se conmemora mi nacimiento… Natividad de María, he querido que me viesen, tal cual, como la niña cuando me llevaron al Templo mis padres… y deseo que esa imagen quede grabada en vuestras almas, para conservar en sus corazones la paz que emana como un fulgor del propio seno del Padre Nuestro… Sí, hijitos, quiero que me llevéis con vosotros de manera que nada los separe de ésta, vuestra Madre… Debéis de saber que la verdad resplandece siempre… y así camináis junto a mí, les conduciré hacia los remansos donde está más clara el agua, porque viene de los manantiales de mi gruta de oración… Sí, hijitos, yo los quiero proteger de las tentaciones del mundo, a vosotros jóvenes, para que hagáis la voluntad de Dios en vuestros caminos y ¡ser así merecedores de su misericordia y de su amor infinito..!».

«Hijitos, os ruego, defended vuestros derechos y aquilatad vuestra fe en ansias de superación espiritual… llevando el mensaje de una Madre… ¡que bajo distintas advocaciones se presenta a sus hijos para llamarlos a la conversión..!».

Nuestra Señora de Betania.

Un grupo de fieles y peregrinos asistentes a la Finca Betania, donde tuvieron lugar las apariciones marianas. 

Aprobación eclesiástica

El mes de noviembre de 1987 fue decisivo para Betania. Desde el 25 de marzo de 1984, Mons. Pío Bello Ricardo, obispo de la diócesis de Los Teques para entonces, estudió rigurosamente los sucesos acaecidos en Finca Betania.

El día 21 de noviembre de 1987, día de la presentación de la Virgen María en el Templo, dio a conocer su decisión en la forma de una Carta Pastoral, declarando que las apariciones de la Santísima Virgen en Finca Betania eran auténticas, de carácter sobrenatural y origen divino.

A través de la voz de Mons. Bello, la Iglesia declaró oficialmente que la Virgen María realmente había visitado Betania, y su decisión también estableció al sitio como lugar sagrado y meta de peregrinación, oración y culto, donde podía realizarse la celebración de la Santa Misa y la Confesión. Esta proclamación cayó en la mitad del Año Mariano de 1987-1988 declarado por san Juan Pablo II.

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