Claudia Talavera: «Soy incapaz de retratar a María; pero es, en esa pequeñez, cuando me siento amada y protegida»

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Claudia Talavera, artista peruana: "Es maravilloso encontrar nuevas formas de expresión, pero la Iglesia debe ser cuidadosa con los enfoques más abstractos o conceptuales".

Juan Cadarso/Cari Filii — Claudia Talavera es peruana, estudió arte en la Universidad Católica del Perú, tiene 43 años, está casada, tiene tres hijos, y no considera que pinte «obras católicas», sino algo más importante que eso, procura impregnar todo su arte de una profunda fe en Dios.

Gran devota de la Virgen María, Claudia ha puesto en marcha el proyecto Pintando Vírgenes y desea para sus hijos —de 4, 10 y 15 años—, que nunca se alejen de María y de la Iglesia. Cancelada en algunas galerías por exponer obras de temática religiosa, la artista recibe a Cari Filii para hablar de su vocación, de la presencia de Dios en su infancia y del papel que deben ejercer los católicos en el arte actual.

-¿Cómo nace su vocación artística?

-Soy una persona sensible con las artes en sus distintas manifestaciones. Desde muy pequeña me dediqué a la pintura y luego decidí estudiar artes plásticas como carrera universitaria, finalmente me dediqué al arte como forma de vida desde distintos enfoques. El arte sacro vino después.

Claudia tiene instalado un altar en su casa, donde reza cada día antes de crear.

-¿Cuáles son sus recuerdos de fe durante la infancia?

-Mi hogar era católico pero poco practicante, éramos de misa los domingos pero nada más. Crecí en un colegio católico que me enseñó lo básico del catolicismo, digamos que aprendía a conocer a Jesús pero mi amor por Él llegó después. Tengo recuerdos muy precarios de mi niñez, experiencias de algún retiro espiritual donde sentía que mi sensibilidad me llamaba a trascender, digamos que me era fácil conectarme con lo divino, me atraía.

»Recuerdo mi primera comunión con mucha emoción, tenía mucho respeto por Jesús Eucaristía, recuerdo que el corazón me latía muy fuerte y una sensación de dulzura y paz me inundaban por momentos.

-¿Podría definir su estilo? ¿cuáles son sus temas preferidos? ¿en quién se inspira?

-En general soy una artista sostenida por los conceptos del arte moderno, mantengo el color como protagonista, la síntesis de la forma, la renuncia de los valores estéticos clásicos. Mi tema por excelencia como artista plástico es el ser humano, su búsqueda por conocerse a sí mismo, sus procesos de ruptura y transformación.

-¿Cómo surge el proyecto Pintando Vírgenes?  

-Surge como una forma de honrar mi fe y compartirla con los demás. Puedo decir que se trató de una inspiración espiritual o una llamada interior que me impulsó a crear obras de arte relacionadas con lo divino e intentar dejar mi propia huella en el arte religioso.

»Cuando pienso que esto tiene una misión, automáticamente me asusto, no me gusta creer que tiene mucha importancia, porque siento demasiada responsabilidad y la mayoría de veces no me siento capaz de lograrlo. Un artista tiene muchas batallas con su trabajo, hay momentos de enamoramiento, donde todo fluye, pero hay muchos momentos de sequía y conflicto donde uno es muy crítico con su propio trabajo.

»Así yo sea un instrumento algo inútil, pienso que Dios ha sabido hacer de mi arte sacro un medio para evangelizar de manera muy especial y sobre todo actual. La gente lo recibe con mucho cariño y me siento muy agradecida.

-¿Qué le supone la figura de la Virgen?

»A pesar de que la he interpretado muchas veces, me siento incapaz de retratarla. Es una frustración que asumo con alegría pues jamás podríamos contener en obra alguna tanta hermosura, tanto misterio, tanto amor. Sin embargo, a través de los años he intentado darle un lugar en mi trabajo buscando siempre transmitir belleza.

»Puedo decir que siempre estoy aprendiendo a amar y conocer más a la Virgen María. Me siento muy pequeña cuando pienso en Ella y es justamente en esa relación asimétrica donde me siento protegida y amada al extremo. La Virgen María y el Santo Rosario son partes esenciales en mi vida y en mi familia.

«Dios ha sabido hacer de mi arte sacro un medio para evangelizar de manera muy especial y sobre todo actual».

-¿Cree que la Iglesia ha dejado de estar a la vanguardia del arte?

-La vanguardia artística es un concepto en constante evolución y puede variar según los contextos culturales y artísticos específicos. Diferentes comunidades y tradiciones religiosas pueden tener más o menos afinidad con las tendencias artísticas contemporáneas.

»Pero aunque la Iglesia Católica ha tenido un papel importante en la difusión del arte a lo largo de la historia y ha dejado un legado artístico enorme, sin duda su posición en la vanguardia del arte contemporáneo es limitada.

»Personalmente creo que no tiene por qué estarlo, es decir no tiene por qué estar a la vanguardia, no es su finalidad y creo que las razones pueden estar relacionadas con el contenido y el simbolismo, si una obra tiene una lectura muy confusa entonces el mensaje se distorsiona. En este sentido tiene una responsabilidad hacia sus fieles y debe considerar las sensibilidades religiosas y éticas en su enfoque artístico.

»Mientras más espacio le das a la experimentación también te alejas de la tradición, creo que hay que encontrar un punto medio. Siempre es maravilloso encontrar nuevas formas de expresión, es parte del trabajo de un artista y los tiempos cambian, la tecnología, los materiales, las personas, pero sin duda la Iglesia debe ser cuidadosa con los enfoques más abstractos o conceptuales.

-¿La Iglesia debe reconciliarse con el arte moderno? ¿o es al revés? 

-Hoy en día existe una variedad de ejemplos de artistas modernos y contemporáneos que colaboran con la Iglesia Católica y crean obras de arte que exploran la fe y la espiritualidad desde perspectivas innovadoras.

»Si bien a principios del siglo XX, hubo tensiones entre la Iglesia y ciertos movimientos artísticos que desafiaban los cánones estéticos y religiosos establecidos creo que la Iglesia se reconcilia con el arte moderno con el Concilio Vaticano II. Posiblemente esta tregua se haga visible más en algunos países que en otros.

-¿Es importante la presencia católica en el mundo del arte? 

-Hay muchos proyectos católicos que se apoyan en el arte para evangelizar y difundir la fe católica. Yo participo con regularidad en algunos de ellos junto con artistas de otras especialidades y de distintas nacionalidades.

»Si me preguntas si el mundo es un receptor amable para dar a conocer a Jesús, pues creo que mi respuesta sería depende, es como cuando uno sectoriza su publicidad en redes sociales, hay que hablar con el que quiere escuchar, hay que darle pan al que tiene hambre.

»En mi experiencia no vale la pena estar donde a uno no lo quieran; sacudirse los zapatos y seguir adelante. Recuerdo una oportunidad en la cual quise alquilar para una campaña navideña un local comercial en un lugar céntrico de Lima.

»Cuando solicité el espacio y vieron que era artista me respondieron con la mejor actitud, luego cuando pasaron unos días y les dije que las obras que quería exponer y vender no pertenecían a mi propuesta artística personal sino a mi rama de arte religiosa católica me negaron el espacio aludiendo que el lugar no recibía ese tipo de contenido.

»Estoy segura de que si mi propuesta hubiese contenido piedras mágicas, rituales, gurús o algúna práctica hinduista entre otras, el espacio hubiese sido mío. Pero esas experiencias no me asustan ni me detienen, ya sé cómo funcionan las cosas para los que proclamamos sin miedo nuestra fe.

«Jamás podríamos contener en obra alguna tanta hermosura, tanto misterio, tanto amor».

-¿Lo más importante de una obra es el apellido «católico» o que sea bella y trascienda?

»Pues creo que ambas, pero depende de que tipo de arte estemos hablando. En una obra de arte religiosa católica el mensaje para mi tiene que ser claro, dejarse leer por el otro y transmitir una belleza que permita transmitir la fe y tocar el corazón de las personas como lo plantea la Vía Pulchritudinis o Vía de la belleza.

-¿Quiénes son sus maestros?

-Hay muchos autores que me apasionan, desde los clásicos hasta genios contemporáneos, no pienso en uno en específico. Me gusta observarlos y estudiarlos a veces no en la totalidad de su obra o propuesta sino en detalles en donde encuentro relación con mi obra en diferentes momentos de mi proceso creativo y se convierten en inspiración para seguir experimentando y creciendo como artista.

-¿Pinta para expresar una fe, o encuentra esa fe pintando? 

-Creo que ambas cosas, el arte siempre es generoso y cuando uno está en constante trabajo se convierte en una suerte de danza, de vaivén, donde das y recibes. Una vez una persona me dijo la frase de un escritor: «no eres una artista que pinta imágenes católicas, eres una católica y cuando pintas se te nota«, coincido.

-¿Cómo le ayuda el arte en su relación con Dios?

-Me ayuda muchísimo porque soy una persona muy dispersa, me desconecto con mucha facilidad de las obligaciones del mundo, las rutinas, los horarios, las responsabilidades me superan muchas veces porque mi mente se distrae con facilidad. Es allí donde la pintura se convierte en un medio para permanecer en un estado de contemplación dedicado a Dios.

‘Mis hijos han aprendido a integrar a Dios fusionando el amor y la conciencia de lo verdadero’.

-¿Qué deseos tiene para sus hijos?

-Tengo tres hijos de distintas edades, 4, 10, y 15 años, cada uno con personalidades y desafíos distintos. Un sacerdote muy querido una vez me dijo: cuando tus hijos sean chicos háblales de Dios, porque cuando sean grandes le hablarás a Dios de ellos.

»No somos ni de lejos una familia perfecta, pero creo que mis hijos han aprendido a integrar a Dios de un modo que fusiona el amor y la conciencia de lo verdadero. Es decir, pienso en el pasaje de Juan, «Yo soy el Camino, la Verdad y la Vida», mis hijos lo saben y eso me deja tranquila.

»Espero que me escuchen, aunque llegará el día que naturalmente busquen afirmar sus creencias no solo por haberlas heredado sino por convicción propia y tengo fe que cuando llegue ese momento recordarán lo que sembramos mi esposo y yo en sus corazones.

-¿Cuáles son sus proyectos actuales? 

-Un sueño que ya está en marcha es una exhibición individual de arte sacro, aún no tengo definido exactamente el hilo conductor que le dará identidad a la muestra pero es un proyecto que ya está en marcha probablemente para mediados del 2024.

»Y definitivamente un sueño con mi arte católico es que rompa las barreras del Perú, quizás esta exposición pueda ser itinerante y llegar a otros países pero me gustaría también llegar con las imágenes más comerciales, los grabados, las obras pequeñas que pueden ser de acceso más fácil y llegar a más personas.

Puedes ver aquí una entrevista con la artista Claudia Talavera, realizada en el canal de YouTube del movimiento cultural argentino Sita Joven. 

-¿Una frase que le inspire, le defina, o resuma su obra?

-Te dejo una frase que me define muy bien: «Temo a un sólo enemigo, que se llama, yo mismo», del escritor ateo, y luego fervoroso católico, el italiano Giovanni Papini.

»Sin duda alguna mi reto constante es conmigo misma; vencer todos los obstáculos que mi mente crea constantemente y me hacen sentir incapaz, necesito siempre de la gracia transformadora que Dios nos regala incansablemente.

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