Nuestra Señora de Porta Vaga: «La Paloma» filipina que se apareció en Cavite a un soldado español… ¡que le dio el alto!

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Este icono fue usado especialmente para bendecir a los galeones que navegan entre Cavite y Acapulco (México). Por lo tanto, se la llamaba la Patrona de los Galeones.

Nuestra Señora de la Soledad de Porta Vaga (Filipinas), que representa a María de rodillas ante los instrumentos de la muerte de su hijo, es una de las devociones más interesantes de este importante territorio otrora español. Su parecido a la madrileña Virgen de La Paloma le da un aspecto de hermanamiento entre culturas muy especial.

La Virgen de Porta Vaga se convirtió rápidamente en patrona de Cavite y su imagen comenzó a ser usada para bendecir a los buques al partir. Su fiesta, el segundo domingo del mes de noviembre, era celebrada con gran esplendor, y los peregrinos en procesión con los pies descalzos pisaban ricas alfombras de flores en las calles.

En 1945, las fuerzas de EE.UU. bombardearon a los invasores japoneses, destruyendo la catedral de Nuestra Señora de los Dolores de Porta Vaga. La imagen se encuentra ahora en un altar lateral de la iglesia de San Roque, donde la gente hace cola para orar a la Reina de Cavite, patrona de la provincia y conocida como hacedora de milagros.

La provincia de Cavite está situada en la costa sur de la bahía de Manila, en la región de Calabarzon en Luzón, que está a 30 kilómetros al sur de Manila. Su capital es la ciudad de Trece Mártires y en esta zona tuvo lugar una de las batallas más famosas entre los españoles y los estadounidenses durante la guerra de 1898.

¿No conoces a María?

La leyenda cuenta que un pequeño destacamento de carabineros español estaba estacionado en un puesto de vigilancia, ubicado en el extremo del Istmo de Rosario. Una noche de tormenta, mientras que un centinela español estaba en su puesto percibe un halo de luz brillante desplazándose. El centinela tuvo la sospecha de que podrían ser piratas musulmanes que querían saquear el puerto.

En Cavite tuvo lugar una de las batallas más famosas entre españoles y estadounidenses en la guerra de 1898.

Asustado, le gritó «¡Alto! ¡Alto!». Sin embargo, en lugar de detenerse, la luz se encaminó hacia él. En voz alta, preguntó: «¿quién vive?», «¿quién está ahí?». Oyó entonces una voz dulce y melodiosa diciendo: «Soldadito, ¿por qué me das el alto en una noche tan fría? Dame paso. ¿No conoces a María?«.

El centinela, turbado por el temor y la confusión, con humildad y arrepentimiento respondió: «Perdóname, Virgen María, Reina de mi devoción, pues solo soy un soldado que cumplo mi obligación!». La mañana siguiente estaba soleada y serena. Los más madrugadores, en su mayoría pescadores, encontraron en la playa de la Bahía de Cañacáo una imagen enmarcada de la Virgen de la Soledad. Era el lugar donde la Virgen se había aparecido la noche anterior.

Ellos llevaron la imagen al cura de la parroquia, que la instaló provisionalmente en la iglesia parroquial. Más adelante, una pequeña capilla fue construida cerca de las paredes de Vaga Porta. Durante tres siglos fue la ermita de la Virgen de la Soledad.

Otra versión dice que una noche tempestuosa de 1667, un galeón en la Bahía del puerto de Cavite derramó su cargamento preciado en el mar. El centinela español que estaba encima de la pequeña fortaleza bajó al borde del agua para salvar un baúl que contenía un cuadro de plata de la Virgen que fue «iluminado por una luz misteriosa».

El centinela llevó el baúl a su cuartel, lo escondió en su armario particular y luego fue a su puesto de guardia. Apenas reanudó su deber, una mujer con una capa negra se le acercó. Él gritó: «¡Alto!». Cuando reconoció a la señora como la Madre de Cristo, cayó a sus rodillas y pidió perdón por su comportamiento. La Virgen desapareció, quedando el soldado profundamente perplejo.

El soldado volvió a su cuartel, sacó la imagen de su armario, y la llevó al cura, contando su experiencia asombrosa. Se construyó primero una «capilla» de bambú y después una de piedra, hasta que en 1830, cuando un rayo dio a la iglesia destruyéndola, ¡la imagen de la Virgen permaneció intacta entre las ruinas!

Este icono fue usado especialmente para bendecir a los galeones que navegaban entre Cavite y Acapulco (México). Se la llamaba la Patrona de los Galeones. Es la pintura mariana más antigua existente en las Filipinas. En 1892, Don Julián Felipe, el compositor Himno Nacional Filipino, compuso el himno «Reina de Cavite», con motivo de su fiesta.

Puedes ver aquí la coronación de la Virgen de Porta Vaga.

La Virgen de la Soledad fue coronada el 17 de noviembre de 1978, aunque se cuestionó su legitimidad debido a la falta de un decreto oficial. En 2017, la imagen fue designada Tesoro Cultural Nacional de Filipinas. Un año después, se presentaron nuevos documentos en El Vaticano y se concedió a la imagen este documento por parte del Papa.

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