Se cumplen 35 años de las apariciones de Medjugorje: así son los perfiles de los peregrinos

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Cada año, dos millones de devotos de la Virgen de Medjugorje peregrinan hasta su santuario. El 25 de junio se cumple el 35º aniversario de las apariciones.

Sobre los peregrinos casi nadie ha escrito. Por eso, el sociólogo Luca Pesenti ha publicado una investigación sobre su tipología y perfiles que recoge La Stampa.

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Es culto y ejerce una profesión de medio o alto nivel. No le atraen ni un catolicismo oscuro con tentaciones milenaristas ni, en el extremo contrario, un sincretismo religioso postmoderno; ni siquiera la milagrería con gusto vagamente mágico. Va en peregrinación, regresa con gusto y afirma que la visita a ese lugar le ha cambiado la vida.
 
Siempre se ha hablado mucho de Medjugorje, la pequeña localidad de Bosnia-Herzegovina donde a principios de los años 80 unos niños y adolescentes dijeron haber visto a la Virgen y donde todavía muchos de ellos, ya adultos, continúan teniendo apariciones. Pero casi nadie había estudiado la tipología del peregrino que acude hasta allí. Lo ha hecho Luca Pesenti, sociólogo de la Universidad Católica de Milán. Su investigación se ha publicado en el volumen La mia vita è cambiata a Medjugorje [Mi vida cambió en Medjugorje], preparado por el periodista Gerolamo Fazzini (Ediciones Ares).
 
La muestra
Pesenti, que no esconde su “frialdad” ante el fenómeno, ha analizado una muestra de 1049 cuestionarios, compilados por los peregrinos que Viajes Rusconi llevó a Medjugorje entre abril y octubre de 2015 en autobús o avión.

El 77,4% de la muestra proviene de la Lombardía, y un 13,3% del Piamonte. Son peregrinos del noroeste de Italia y en particular de ámbito provincial: desde Milán llega poco más del 12% de quienes vienen de la Lombardía, de Turín poco más de 11% de los piamonteses. La mayor parte vive en localidades de pequeño tamaño, de menos de 20.000 habitantes.
 

Se trata de una población con marcada prevalencia femenina (68,8%), con una edad media más bien elevada: menos del 28% de la muestra eran “menores de 50”, mientras que el 34% eran personas de más de 60 años. Hasta un 44% de los entrevistados son pensionistas. Quienes ejercen una profesión (483 individuos, el 46% de la muestra, excluyendo religiosos, estudiantes, amas de casa y desempleados) muestran un estatus significativo: 4 de cada 10 personas ejercen un trabajo de alto nivel, esto es, empresarios, directivos, profesionales liberales o profesores universitarios. A estos se añaden, en proporción casi idéntica, representantes típicos de la clase media: maestros, pequeños profesionales, empleados y trabajadores.
 
Este sesgo sui generis está también motivado por los costes de la peregrinación, lo cual sin embargo rompe un cliché muy asentado en el imaginario colectivo sobre la tipología del peregrino.
 
En la muestra, los católicos practicantes, los que van a misa, son en torno al 75%, más del doble que la media italiana. Pocos están separados o divorciados (49 en total) o conviven sin estar casados (15 casos).
 
Las motivaciones
Éstas son las motivaciones que impulsan a la peregrinación: para el 38%, la búsqueda de un consuelo espiritual, para el 23% la petición concreta de gracias para uno mismo o para los demás, para el 11,7% el agradecimiento por las gracias recibidas, para el 17,7% una necesidad de contacto con lo sagrados o para el 15% una invitación. Los simples curiosos son el 5,6%.
 
Los peregrinos son creyentes que sitúan como prioridades principales las vinculadas al encuentro con las necesidades de los demás (53,3%) y a la defensa y el respeto de la vida en todas sus formas (51,4%). Por el contrario, las actitudes de orientación comunitaria están menos difundidas: participar en la vida parroquial (22%), formar parte de asociaciones o grupos (10,9%) y comprometerse en política para defender el bien común (sólo el 4,5%) son minoritarias.
 

Casi la mitad de la muestra (48,8%) ya había estado antes en Medjugorje y en las dos terceras partes de los casos estamos ante una especia de peregrinaciones “en serie”. Para el 39% ha sido el primer lugar de peregrinación al que han acudido, mientras que para el 1,8% ha sido su primera peregrinación mariana.
 
Antes y después del viaje el juicio sobre las apariciones cambia: la seguridad moderada del inicio, que señalan el 70%, supera el 85% al finalizar el viaje, con una certeza “absoluta” que alcanza el 59% (por un 41% declarado al salir). “Se trata”, comenta Pesenti, “de un efecto de desplazamiento muy relevante, el cual en consecuencia reduce el área de la duda y del escepticismo hasta el 9%, respecto al 22% al salir”. Sólo el 5% de los entrevistados vuelven a casa con un juicio insatisfactorio.
 
La gran mayoría de quienes regresan a Medjugorje señalan un cambio de vida. El 48,8% declara que “algo” ha cambiado tras la primera visita, por un 30,4%, y el 30,4% que ha cambiado “mucho”, hasta un cambio radical del que informa un 14,5% de los casos. El efecto Medjugorje conduce a un aumento en la frecuencia de la práctica religiosa, de los sacramentos y de la oración.

Publicado en La Stampa.
Traducción de Cari Filii.

Más sobre las apariciones de Medjugorje aquí.

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