La novelista Susan Furlong vio morir a su hijo, y rota encontró consuelo en María: «Pensé que Ella quizás podría entenderme»

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Esta escritora se abrazó a la fe cuando en 2016 perdió a su hijo de 21 años.

Susan Furlong es una exitosa novelista de misterio en Estados Unidos. Sus libros se han vendido por decenas de miles en las librerías, y aunque la fe no aparece explícitamente en sus historias siempre hay claros mensajes relacionados con DIos, pues muchos de los capítulos de sus obras los inicia con citas de santos que tienen que ver con lo que más tarde leerá el lector.

Así, es posible encontrar citas de Santa Brígida como “la fuente de la justicia no es la venganza sino la caridad” o de Santa Teresa, “la verdad sufre, pero no muere”.

Y es que la fe sí es una parte esencial en la vida de esta escritora, pues también le ha ayudado a superar importantes traumas que ha vivido en el pasado. Uno de ellos fue la muerte de su hijo, con 21 años, y fue gracias a la Virgen María como logró superarlo.

Todo ocurrió en verano de 2016, dos semanas después de firmar su gran contrato editorial. Conmocionada y desconsolada, Furlong se encontró en una gran encrucijada entre su vida, su profesión y su fe. “Hay algo sobre el sufrimiento”, explicó al Catholic News Service, que es “definitorio”, pues el dolor y la ira pueden hacer que uno se aleje de Dios.

Ella, sin embargo, pese al dolor de perder a su hijo optó por acercarse más a Cristo a través de la adoración del Santísimo Sacramento y una relación más íntima con la Virgen.

Siguiendo el ejemplo de María, se puso a los pies de la cruz de Jesús. “Desde que perdí a mi hijo, esta ha sido una conexión natural. Pensé que quizás María podría entenderme. Me ayudó a no sentirme tan aislada. Yo podría consolarla, y ella podría consolarme”, explica la novelista.

De ese momento, los misterios del Rosario se han convertido en parte de la vida diaria de esta escritora de misterio. Además, decidió consagrarse a María junto a sus hijas Quinn y Rigan. El año que viene lo hará también Fiona.

Buscando otras formas de compartir y alimentar su fe, Furlong se unió a sociedades marianas como la Asociación de María, Reina de Todos los Corazones y la Milicia de la Inmaculada.

Sintiéndose atraído por la pastoral penitenciaria, Furlong comenzó a escribir “cartas de fe” a hombres y mujeres encarcelados a través de un programa supervisado por la Milicia de la Inmaculada en Marytown. Todavía escribe una o dos cartas a la semana.

“Muchos de estos hombres están muy bien formados”, dijo Furlong en la entrevista. “Leen las Escrituras continuamente. Creo que me han formado más que al revés, porque me retan”. Además, a través del ministerio carcelario, Furlong ha logrado los permisos para visitar la Instalación Correccional de Danville y ser parte de los equipos que llevan a cabo estudios bíblicos de fin de semana y retiros anuales.

En todo este proceso que vivió se siente agradecida por el apoyo de su familia, sus amigos y toda la comunidad parroquial. “Qué bueno es tener una familia en la iglesia cuando algo así sucede”.

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