Hubo otra tregua de Navidad en 1915: fue en Gallipoli, y gracias a una canción dedicada al Rosario

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En la noche del 24 de diciembre de 1914, y al día siguiente, tuvo lugar uno de los momentos más célebres de la Primera Guerra Mundial, la tregua de Navidad en el frente occidental, en Ypres (Bélgica). Británicos y alemanes llegaron a jugar un partido de fútbol, haciendo un alto en los disparos en cuanto a ambos lados de las trincheras los soldados empezaron a entonar cánticos navideños que, en algunos casos, eran comunes. Una película francesa, Joyeux Noël, representó el episodio en 2005, y este año los almacenes Sainsbury´s han realizado un bellísimo spot comercial en la misma línea.

En las trincheras de los Dardanelos

Sin embargo, y a pesar de su mayor celebridad, hubo otra tregua de Navidad a muchos kilómetros de allí ese mismo día del año siguiente, mucho menos conocida pero que hermanó también a soldados rivales. Pero esta vez el mérito no corresponde a un villancico, sino a una canción que había sido estrenada en 1898 y que, tras su éxito, se había convertido en un clásico en Estados Unidos y Europa: The Rosary [El Rosario].

El hecho aparece recogido en un libro que se publicó en 1988: Port Pirie, the friendly city, de Kenneth Bullock, un ensayo sobre esta ciudad australiana y sus gentes. En la batalla de Gallipolli, en los Dardanelos, se enfrentaron soldados ingleses y franceses (y australianos) a soldados turcos (y alemanes). Entre los combatientes australianos había un célebre músico, Ted McMahon, que había vivido muchos años en Port Pirie y era uno de los mejores trompetistas del país. Tras ser reclutado, había dado con sus huesos en los Dardanelos, donde el fracaso del desembarco aliado prolongó la campaña casi un año en una guerra de trincheras, desde abril de 1915 a enero de 1916.

El día de Navidad de 1915 empezaron a sonar disparos, como si no hubiese nada que celebrar. Ted cogió su trompeta, se situó en un lugar desde donde pudiesen escucharle ambos bandos en liza, y tocó las notas de The Rosary. Numerosos oficiales alemanes que dirigían tropas turcas reconocieron enseguida la canción, y dieron orden de alto el fuego. Los ingleses respondieron con la misma instrucción. La paz se hizo, siquiera por unas horas, gracias a esa melodía.

"La canción perfecta"
The Rosary había nacido en 1898. La compuso el pianista y compositor norteamericano Ethelbert Nevin (1862-1901), cuyo rostro aparecería años después en los sellos de Correos de Estados Unidos, en una emisión de 10 centavos de 1940. En cuanto a la letra, es de Robert Cameron Rogers (1862-1912), poeta y editor, y fue cantada por primera vez en Nueva York el 15 de febrero de 1898.


Ethelbert Nevin, creador de la que algunos consideran la mejor canción de la historia de la musica.

El éxito del tema fue absoluto y duradero, tanto que treinta años después había vendido 2,6 millones de vinilos. La célebre contralto operística Ernestine Schumann-Heink (1861-1936) la consideraba "la canción perfecta". E inspiró una novela con el mismo nombre, escrita en 1909 por Florence L. Barclay (1862-1921), que fue el libro más vendido de 1910 en Estados Unidos: una poderosa historia romántica de un amor que sobrevive a la muerte. El proyecto de llevarla al cine fracasó sin embargo antes de nacer.

La gran acogida de The Rosary entre los inmigrantes alemanes en Estados Unidos, y los años que Nevin pasó en Europa ampliando su carrera musical, explican que sus acordes fuesen en 1915 tan familiares a los alemanes como a los británicos. Por cierto, que lo mismo sucedería en 1940 durante la batalla de Inglaterra, cuando la cantante inglesa Vera Lynn popularizó una versión que tarareaban no sólo sus compatriotas, sino también los aviadores alemanes que captaban las emisiones de la BBC.


Vera Lynn fue la voz de la Batalla de Inglaterra, entre otras canciones con su versión de The Rosary.

Pasar las cuentas y besar la cruz
La belleza de la letra de The Rosary conmovió corazones durante décadas: una letra en la que el rezo del rosario es el único consuelo por la ausencia de la persona amada, y la invitación final a besar la cruz lo es también a aceptar el sufrimiento que la cruz sublima.

Las horas que pasé contigo, querido,
son como un collar de perlas para mí.
Las cuento una a una:
mi rosario… mi rosario.
Cada hora, una perla; cada perla, una oración
para calmar un corazón abatido por la ausencia.
Paso cada cuenta hasta el final,
donde cuelga una cruz.
¡Oh, la memoria, que bendice y abrasa!
¡Oh, la ganancia inútil y la pérdida amarga!
Beso cada cuenta y al final intento aprender
a besar también la cruz, querido:
a besar también la cruz.

Posteriormente, cantantes tan significados como Mario Lanza (1921-1959), Perry Como (1921-2001) o Johnny Mathis (nacido en 1935) han querido hacer su propia versión de The Rosary [El Rosario], todas extraordinarias. Pero quizá ninguna tanto como la de la casi centenaria Vera Lynn (nacida en 1917), porque fue la que, como en Turquía un cuarto de siglo antes, se tiñó de dramatismo bélico para elevar al cielo la mirada de los hombres en combate.

La versión de "The Rosary" de Vera Lynn

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