Una musulmana de Alepo reza a la Virgen para que ayude a su hija en coma herida por un mortero

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La guerra ha devastado Siria pero sus habitantes mantienen la esperanza

Siria intenta recuperar la paz. Decenas de miles de muertos y millones de desplazados es el balance de esta barbarie. Antes de Navidad, Alepo, segunda ciudad del país fue liberada de los yihadistas por lo que se pudo celebrar la Navidad y la gente salió a la calle de nuevo a festejar esta fiesta.

La Custodia de Tierra Santa publica la experiencia en esta ciudad del periodista Andrea Avveduto, que ha recorrido sus calles junto fray Ibrahim Alsabagh, párroco de la iglesia de San Francisco. Allí vio la esperanza en la cara de los sirios pero también las consecuencias de años de guerra y horror. Ahí mucho por hacer allí.

Una musulmana pidiendo a la Virgen por su hija

Sin embargo, en su crónica destaca un hecho curioso que muestra una vez más la devoción que existe a la Virgen también entre los musulmanes.

En el hospital de San Luis, tanto el periodista como el franciscano visitaron a Giudy, una niña de once años que permanece en coma tras ser alcanzada por dos esquirlas de mortero que se incrustaron en su cerebro.

Fray Ibrahim Alsabagh observa el estado de una de las iglesias de la ciudad

Junto a ella estaba su madre, que pese a ser musulmana, rezaba ante una imagen de la Virgen en el hospital. “Y cuando fray Ibrahim hace la señal de la cruz sobre la frente pálida de la niña, se conmueve, sonriendo a su hija”, escribe Andrea Avveduto.

Más devoción de los musulmanes a María

No es extraño que los musulmanes quieran a la Virgen María. Y en Siria en plena guerra se ha dado este amor mariano entre ellos. El pasado mes de noviembre el arzobispo grecocatólico de Homs (Siria), Jean Abdo Arbach, visitó España y relató varias de estas experiencias que recogió Cari Filii News.

El prelado relataba que los cristianos de Yebrud contaban también historias. “Decían que unos musulmanes habían visto a la Virgen María, vestida de blanco, caminando por las montañas que dominan a la ciudad”, muy visible desde el valle donde están las viviendas.

En otra ocasión, el arzobispo celebró misa en un pueblo, y algunos de los jefes musulmanes acudieron a la misa. “Uno de estos jefes vino a hablar conmigo, y me habló con devoción y agradecimiento de la Virgen. Me entregó un cuadro que representaba a un soldado de rodillas, ante la Virgen María. Me dijo que esa escena había pasado en Yebrud la noche anterior a la liberación. Después consulté a un sacerdote local y me dijo que muchos musulmanes habían rezado, descalzos, venerando a la Virgen, que era algo que muchos sabían allí”, explica el arzobispo.

Los yihadistas en Yebrud habían destruido la parroquia y los iconos de la Virgen en la plaza donde siempre habían estado. En esa misma plaza ante la parroquia los cristianos levantaron, tras la liberación de la ciudad, una estatua de la Virgen de 7 metros de alto. “La dedicamos a Nuestra Señora de la Paz”.

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