Carolina Marín, la emperatriz del bádminton, lleva su medalla de oro olímpico a la Virgen del Rocío

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Es "la reina del bádminton". O la emperatriz: Carolina Marín, de Huelva, es doble campeona de Europa y del mundo en este deporte, y ahora es Medalla de Oro olímpica, tras los Juegos de Río. Es la número uno universal. 

El pasado 28 de agosto recibieron en Huelva a Carolina Marín una multitud de entusiastas paisanos. Y le cantaron la Salve Rociera, porque la gente sabe que es devota de la Virgen del Rocío. 

"Es para estar superorgullosa de que toda Huelva haya venido aquí a recibirme. La verdad es que me he emocionado, ha sido la sorpresa más grande que he podido recibir. Que toda Huelva me haya cantado la Salve Rociera es algo que me ha tocado la fibra y me he puesto a llorar", aseguró la deportista.

La medallita de la Virgen
Ella dice que junto a su preparación física y mental, influye en sus éxitos su fe rociera. "Siempre he llevado y seguiré llevando conmigo a la Virgen del Rocío", asegura. Se refiere a su medallita de la Virgen. La mencionaba a menudo durante las competiciones: cuando le hablaban de si conseguiría medalla, respondía que la única que tenía era la de la Virgen. 

En el Santuario del Rocío
De vuelta a Huelva, ha acudido al Santuario del Rocío a dar gracias a la Madre de Dios. Le recibió la Hermandad Matriz de Almonte, representada por su presidente, Juan Ignacio Reales. La joven deportista andaluza, a los pies de la Señora, ofrendó su medalla, en acción de gracias por todo lo conseguido. "Promesa cumplida, visita a la Virgen del Rocío y medalla pasada por su manto", escribió en sus cuentas de redes sociales. 

Fue acompañada por sus padres, Gonzalo y Toñi, y tanto ellos como los miembros de la hermandad se mostraron "emocionados" por vivir este momento con la Virgen. Rezaron en el altar ante la 'blanca paloma', tras la reja, y después subieron al camarín para que Carolina pasara la medalla de oro por el manto. Es algo que ya había hecho cuando fue campeona del mundo. 


Carolina, y su familia, en oración ante la Virgen

Gonzalo Marín, padre de Carolina, confesó que vino en solitario días antes del inicio de los Juegos Olímpicos para rezar ante la Virgen del Rocío por su hija.

Embajadora de una devoción
José Miguel Saavedra, miembro del equipo de prensa de la hermandad, ha declarado que están "muy contentos" de que Carolina Marín haya vuelto al santuario y que se sienten "orgullosos" de que una deportista como ella "lleve el nombre del Rocío a todos sitios".


Así fue cuando Carolina acudió en septiembre de 2015 al santuario a dar gracias a la Virgen por sus éxitos en el campeonato mundial de bádminton

"Es una embajadora de lujo, encarna unos buenos valores y es un referente para los jóvenes", señaló Saavedra, quien valoró que Marín pregone "sin complejos el ser rociera". "Ella está muy orgullosa de su Virgen y su tierra y para nosotros será siempre un placer recibirla", añadió.

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