5 puntos fuertes de las fiestas del Pilar: el arzobispo recuerda que la Virgen es columna de la fe

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Las fiestas de la Virgen del Pilar en Zaragoza se celebran por decisión del concejo municipal desde el 27 de mayo de 1642, aunque algunos elementos, como la ofrenda floral masiva, puedan haberse popularizado más tarde. La web del arzobispado de Zaragoza señala sus 5 momentos fuertes. 

1 – La Víspera
La víspera del día de la Virgen del Pilar, el 11 de octubre, comienzan los festejos más solemnes, con la tradicional salve que tiene lugar al término de la novena y tras una antiquísima y singular procesión hasta la Santa Capilla, llamada ‘Claustro Magno’. Este ‘claustro’ esta presidido por los ‘infanticos’ que concluyen su estancia en la escolanía durante el presente curso. Este año, en el altar mayor del Pilar, la misa contó con el canónigo José María Bordetas que predicó sobre ‘María, Madre de la Evangelización’.

2- La Misa de Infantes, de madrugada
En la madrugada del miércoles 12 de octubre, a las 4.30 h. y en la Santa Capilla, se celebró la ‘Misa de Infantes’, una celebración para los más madrugadores, en la que los niños cantores de las catedrales aragonesas -los ‘infanticos’- son los primeros en cantar a la Virgen del Pilar en su día. Un poco después de terminar esta misa, a las 5.45 h., el ‘rosario de la aurora’ hace entrada en el Pilar, procedente de la iglesia parroquial de San Pablo.

3- La Ofrenda de Flores y Misa Estacional.
"La Ofrenda de Flores no es un mero evento cultural o identitario, es una ofrenda a la Madre de Dios", recuerda el arzobispado. Este año duró 14 horas. A las 12.00 coincide con la misa estacional. El arzobispo metropolitano de Zaragoza, Vicente Jiménez Zamora, imparte a su término la ‘bendición papal’ con indulgencia plenaria. Después tiene lugar una procesión por el exterior de la catedral basílica.

[Lea aquí en Cari Filii cómo ha sido la ofrenda de flores este 12 de octubre de 2016, con más grupos que nunca]

4- El día después: la Ofrenda de Frutos
El 13 de octubre, al mediodía, en el Pilar, tiene lugar la Ofrenda de Frutos organizada por la federación de Casas Regionales. Por la tarde, a las 18.30, desde la plaza de San Pedro Nolasco, el Rosario de Cristal, que este año incorpora un nuevo farol: el farol de Santo Domingo de Guzmán, con ocasión del octavo centenario de su nacimiento.

5- Conciertos catedralicios
En estos dos días la basílica del Pilar acoge el reestreno de dos importantes obras musicales del archivo de música catedralicio: la ‘Salve’ de Hilario Prádanos, que se escucha en la tarde del día 11, al final del ‘Claustro Magno’. Y la ‘Missa Brevis’ de Gregorio Garcés, el día 12, en el pontifical de mediodía. Todo bajo la dirección del maestro Berdejo Marín, director de música de las catedrales, que las ha rescatado del olvido. Intervino como solista la soprano Cristina Domínguez, acompañada al órgano por el organista titular del cabildo, Juan San Martín, y la orquesta ‘Cantantibus Organis’. La polifanía sagrada la cantó la escolanía de Infantes de Coro del Pilar y la capilla de música Nuestra Señora del Pilar. 

"Ella es columna de la fe"
En su carta pastoral con motivo de las fiestas, el arzobispo de Zaragoza, Vicente Jiménez, ha recordado la gran devoción que se tiene a esta advocación mariana. “Año tras año, de generación en generación, fieles de todo el mundo vienen a venerar la sagrada columna y a rezar ante la Virgen del Pilar. Ella es Pilar de fe”, escribe el arzobispo. 

“El alma de los pueblos es su propia historia y la historia milenaria de Zaragoza está indisolublemente unida al Pilar, que es su esencia” por eso asegura que “Zaragoza es la ciudad mariana de España”. 

La advocación de la Virgen del Pilar es también Patrona de Zaragoza, de Aragón y Reina y Madre de la Hispanidad. Citando unas palabras de San Juan Pablo II durante su visita a Zaragoza (España) en noviembre de 1982, el Prelado ha animado a que “esta herencia de fe mariana de tantas generaciones” se convierta “no sólo en recuerdo, sino en punto de partida hacia Dios”.

“Sin atenerse a las raíces del ayer, los pueblos, las instituciones y las gentes no tienen profundidad. La historia viva es lo que otorga espesor y sentido a la existencia humana”, precisa el Arzobispo de Zaragoza.

En ese sentido el Prelado ha explicado en su carta pastoral la nueva programación pastoral para el curso 2016-2017, que tiene como centro a “la Madre de Cristo en la historia de nuestro pueblo de Aragón” ya que, según explica, “la devoción y el culto a la Virgen del Pilar hoy nos empuja a una vida más humana y más evangélica”.

“Ella nos ayuda a no dejarnos dominar por el miedo y la desesperanza, a comprometernos con pasión en la construcción de un mundo en paz, más justo, más fraterno, más solidario”.

Y pone a la Virgen del Pilar como “modelo de evangelizadores, pues ella es portadora del Salvador como la esclava del Señor, mostrándolo y entregándolo a la comunidad cristiana” y pide que “ella nos acompañe en nuestro camino de este curso 2016-2017”.

“En estas Fiestas de la Virgen del Pilar bajo su manto protector ponemos nuestra Iglesia diocesana y sociedad de Zaragoza, nuestra tierra, sus pueblos y sus gentes”, asegura el Prelado y también encomendó de manera especial “bajo su cuidado maternal” “a todos los que sufren, especialmente a los refugiados y migrantes”.

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