Sofía volvió de Medjugorje impresionada por la presencia viva de la Virgen allí y la fe de todos

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Sofía Pérez Alonso ganó el 3º Premio Cari Filii 2015, que ese año se convocó bajo el lema María, auxilio de los cristianos. En su trabajo hacía una confesión muy personal del papel de Nuestra Señora en su conversión. (Pincha aquí para leerlo.) 

Del 13 al 19 de septiembre de 2015 hizo efectivo su premio y peregrinó junto a su hija a Medjugorje. Tras su experiencia, que ella misma afirma haber vivido como "una asistencia especial de Dios y una innegable presencia espiritual de la Virgencita", cuenta cómo vivió cada etapa del viaje. 

Lo que más emocionó a Sofía fue el momento de la oración ante la imagen de la Virgen de Medjugorje, un momento que describe como único: "Se rezaba en voz alta pero en silencio".


Rumbo a Medjugorje 
El 13 de septiembre por la mañana llegaron al aeropuerto de Barajas (Madrid), donde comenzaron a tomar contacto con el grupo, que, como Sofía define, "era muy variado, con hermanos de Granada, Badajoz, Canarias, Valladolid, Segovia, Madrid, Sevilla, Asturias, Barcelona, Zaragoza y Venezuela, y conoceríamos después a una cristiana del Líbano".

"El viaje fue estupendo y la llegada, en una tarde en la que el calor era intensísimo, repleta de ilusión", recuerda.

Una dexconexión del exterior
Antes de alcanzar su destino final, comenzaron a preparar el corazón para presentarse ante la Virgen y encomendar el viaje:

"Rezamos un rosario en el autobús; yo le pedí a la Virgencita su asistencia e intercesión por todos, para que llenara de frutos el retiro. A la vez que le daba las gracias cien mil veces por convertir mi sueño de visitarla allí, en realidad, le pedía bendiciones para la Fundación Cari Filii, que materializó ese sueño.

»Nos alojamos en la residencia San Giuseppe, que tiene una pequeña capilla en la planta baja. Está alejada del centro del pueblo y del santuario y eso me facilitó, aún más, el permanecer encerrada durante los 3 ó 4 primeros días.

»Mi espíritu necesitaba con urgencia un retiro para sumergirme en Dios y olvidarme un poco del mundo, de la familia, de los amigos, de las ocupaciones habituales".

Después de la cena se celebró la Eucaristía y subieron con unos compañeros al monte de las apariciones de la Virgen de Medjugorje. Una vivencia que explica emocionada: "Mis pies eran conscientes de estar pisando por primera vez la tierra elegida en estos días por María, estaba emocionada". 

Al llegar a la Cruz Azul, al pie del monte Podbrdo (también llamado Montaña de las Apariciones o Colina de las Apariciones), la primera impresión de Sofía, que después se confirmaría en varias ocasiones fue el asombro "al comprobar el silencio y respeto de los peregrinos".


Subida al monte Podbrdo junto al grupo de peregrinos.

"En la Cruz Azul estaban orando con un recogimiento absoluto", continúa: "También por el camino monte arriba, las personas con la que nos cruzamos iban en completo silencio o rezando. Entramos enseguida en ese ambiente y comenzamos, a propuesta de nuestra guía, a rezar el rosario".

Antes de llegar a la cima sintió la presencia de la Virgen a través de un olor muy especial. "Paramos dos veces antes de llegar a la cima y yo percibí en el aire un suavecísimo olor a rosas; dicen que ese olor delata la presencia de la Virgencita, así que ¡nos acompañaba en la subida! ¡Qué enorme alegría, qué sensación de júbilo llegar hasta Ti, Madre querida, hasta el lugar que recuerda tu primera aparición! Fue una tierna acogida de la Virgen, en una noche llenita de estrellas y con las luces de Medjugorje allá abajo".

La Divina Voluntad
El padre Ghislain Roy fue uno de los sacerdotes encargado de acompañar a los peregrinos y ofreció su consejo espiritual así como una serie de pautas para vivir conforme a la Divina Voluntad.


Imagen de la Virgen en la residencia donde se alojaron los peregrinos en Medjugorje.

"La Divina Voluntad, nos dijo, es el sueño de Dios para cada criatura, es mucho más que hacer la voluntad de Dios", recuerda Sofía: "El Padre Ghislain nos enseñó a orar así: Ven Divina Voluntad, escucha a través de mí, reza a través de mí, adora a través de mí, canta, respira, quiere, alaba, baila, ama, come, duerme, llora, ríe… Aprendimos que cuanto más entramos en la Divina Voluntad, más deseo de profundizar en ella surgirá en nosotros y más fuerza tendremos para defenderla".

También hubo ratos dedicados a la formación, para terminar de preparar el camino antes de encontrarse con la Virgen: "Por la tarde recordamos las 5 puertas por las que el mal entra en nosotros:

-el pecado;

-las prácticas ocultas (reiki, yoga, canalizaciones de energía, las ofertas de la Nueva Era), que, como el padre nos advirtió, a veces desconocemos que son actividades demoniacas, que pueden facilitar la entrada al maligno; 

-el "árbol genealógico", porque podríamos llevar en nosotros las consecuencias de los pecados de nuestros antepasados, aunque al pedir perdón por esas faltas, podemos sanar sus efectos sobre nosotros;

-nuestras propias heridas, pues las consecuencias del pecado original se vuelcan sobre toda la humanidad;

-y el mundo, que quiere escoger todo por su cuenta y decir lo que está bien y lo que está mal prescindiendo de Dios".

Ese mismo día también conocieron las puertas de la sanación y la preparación para el Sacramento de la Reconciliación: el arrepentimiento, el perdón, la renuncia, la bendición", evoca Sofía.

La oración
"Nunca había comprobado de una forma tan clara el poder de la oración", añade: "Tanta oración y tan intensa se transforma en experiencia viva y es un medio para permitirle a Dios que se acerque a nosotros. Jamás en mi vida había rezado tanto".

Sofía dice que el punto más alto del retiro fue abandonarse en las manos de Dios: "El Padre imponía sus manos sobre nosotros, uno a uno, en una ceremonia de infusión del Espíritu Santo. El Padre iba comunicándonos los mensajes que el Espíritu y la Virgencita le inspiraban. Y mientras unos iban pasando, otros rezaban, cantaban, alababan: ¡cuánto me gustaría transmitiros de qué manera portentosa se movía el Espíritu de Dios sobre y en nosotros!" 

El día 17 de septiembre el Padre Ghislain tuvo que poner rumbo hacia otro país, así que antes de su marcha "todos le agradecimos profundamente su ministerio que tantísimo nos acercó a Jesús y a María y que resumo con sus palabras: ´Vivir en la Divina Voluntad es devolver a DIos el amor que nos ha dado´", recuerda emocionada.

A partir de aquí continuaron su viaje de la mano del padre Luis Carlos, quien les acompañó hasta el monte de las apariciones, así como por un guía local que además les relató los hechos más relevantes de Medjugorje.

Y vivieron impresionantes testimonios de curaciones realizadas por la Virgen de Medjugorje. Sofía revive la visita a la Comunidad del Cenáculo: "Por la tarde hicimos una visita al Cenáculo de la madre Elvira y dos chicos nos contaron las causas de su estancia allí y cómo estaban siendo sanados".


Con los miembros de la Comunidad del Cenáculo.

Los frutos de la Virgen de Medjugorje
Lo que más sorprendió a Sofía y de lo que guarda un mejor recuerdo es de los momentos de oración, donde experimentó la presencia de la Virgen en cada peregrino.

»Doy testimonio de que en Medjugorje hay una asistencia especial de Dios y una innegable presencia espiritual de la Virgencita, palpable en el rezo del rosario, en la Exposición del Santísimo, en la Eucaristía, en las subidas a los montes, en los rostros de hombretones como castillos arrodillados y embebidos en la oración, en los rostros de niñas, jóvenes, mujeres maduras, mayores, que rezan desde el corazón como pide la Madre, cada uno en su idioma sin molestarse lo más mínimo. Nunca he visto  ´rezar en silencio´, en voz alta pero en silencio, excepto en Medjugorje. Al día siguiente hicimos la subida al Kricevac, preciosa, rezando el Vía Crucis. 


Sofía y su hija junto a la imagen de la Virgen de Medjugorje.

»Por último, añadir que las gracias que la Virgen derrama sobre nosotros continúan. Mi hija y yo después de regresar de Medjugorje y a través de una amiga que conocimos allí, asistimos a la preparación necesaria para consagrarnos al Inmaculado Corazón de María, de San Luis María Grignon de Monfort y el día 27 de noviembre nos consagramos en la iglesia de San Jerónimo el Real de Madrid. Ahora estamos haciendo la preparación para la consagración al Corazón de Jesús. 

»Para la Fundación Cari Filii, no encuentro palabras de agradecimiento. Les agradezco su existencia, la labor impagable de propagación de la devoción a la Virgen María, que nos lleva de la mano a Dios. ¡Que Dios nuestro Señor nos bendiga a todos y la Virgen nuestra Madre nos proteja!"

(A continuación se ofrece un vídeo en el que Sofía Pérez da testimonio sobre su experiencia en la peregrinación a Medjugorje.)

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