Pontmain se prepara ya para el 150 aniversario de las apariciones de la Virgen, que mostró que la oración hace milagros

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La Virgen de la Oración y de la Esperanza de Pontmain congrega estos días a miles de peregrinos

Este 17 de enero se cumple el 149 aniversario de las apariciones de Pontmain, una aldea del noroeste de Francia. Aunque miles de personas se han acercado a este santuario mariano, más de 3.000 para la misa central, ya se mira con esperanza y alegría al 2021 y la gran fecha del 150 aniversario del momento en el que María se apareció sobre un granero a seis niños.

Esta advocación de la Virgen en Pontmain es conocida por la Virgen de la Oración, la que enseña que “mi Hijo se deja conmover”.

Con uno ojo puesto en el gran aniversario

En Pontmain durante estos días de fiesta el rector del santuario, Renauld Saliba, afirma que “preferimos celebrar el aniversario de la aparición durante tres años en lugar de apostar todo en el gran aniversario. Durante estos tres años, hemos hablado y nos estamos preparando espiritualmente”.

La peregrinación y las celebraciones comenzaron el domingo 12 de enero de 2020 y finalizan una semana después, este 17 de enero, aniversario de la Aparición. Capaz de albergar hasta 1.400 fieles, la Basílica de Pontmain no puede, sin embargo, albergar a los 3.000 peregrinos esperados. Por lo tanto, las celebraciones se transmiten con pantallas gigantes en este municipio.

Este 2020 es el año del Cristo misericordioso para el santuario. Este tema se ha desarrollado especialmente durante la semana de aniversario de la Aparición, pero también el resto del año a través de conferencias. El mensaje que apareció el 17 de enero de 1871 durante la aparición se dividió en tres. Cada año preparatorio, por lo tanto, tenía un tema diferente.

La basílica de Pontmain.

“Una película en el cielo”

En 24heuresactu.com, el escritor Philippe Lesage ha comparado las apariciones de Pontmain con el cine: “Una película en la pantalla grande, con sólo siete espectadores, siete niños, cuatro de los cuales fueron reconocidos formalmente como videntes por las autoridades eclesiásticas. En ese momento, el cine aún no se había inventado, apenas se estaba gestando en el cerebro de unos pocos soñadores que intentaban animar imágenes. María lo hizo antes que ellos”.

Lesage recuerda que según el testimonio de José Barbedette, María fue “guionista, actriz principal y proyeccionista” en una escenografía en el cielo que duró tres horas sin interrupción. La estatua de la Virgen María en la basílica de Pontmain tiene una placa en la que leemos: “Aquí, los cielos se abrieron el 17 de enero de 1871”.

Lesage recuerda que entre los videntes oficiales, una era una niña de dos años… ¿Cabe pensar que participó en una alucinación colectiva o en un engaño coordinado? Aporta credibilidad, más que suspicacia.

Sobre un granero, una Dama con estrellas

Aquel día hace 145 años, a partir de las seis de la tarde, dos niños primero, y luego otros cuatro (Eugene y Joseph Barbadette, Françoise Richer, Jeanne-Marie Lebosse, Eugenie Friteau y Augustin Boitin) vieron sobre un granero, en la plaza de la iglesia, a una Dama que sonreía con dulzura. Se congregraron hasta 50 paisanos, incluidos el párroco y dos religiosas, pero sólo los niños veían sonreír y escuchar a la Señora.

La describieron así: “Con un vestido azul salpicado de estrellas, con un velo negro en la cabeza y una corona de oro con un borde rojo, en los pies zapatillas de color azul con una hebilla de oro. Tiene las manos hacia adelante y sonríe”. la rodeaba un óvalo, coronada por tres grandes estrellas brillantes que forman un triángulo en el cielo. Brillaba además un concentración de estrellitas bajo sus pies. En sus hombros, dos cruces blancas pequeñas.

Para Lesage, este nivel de detalle por parte de la descripción infantil es otro de los elementos que hace creíble la aparición. Alguien propuso al cura del pueblo que pidiese algo a la Virgen. “¡Pero si no la veo! ¿Qué voy a decirle? Recemos…“, contesta el cura. La Dama dijo a los niños: “Rezad, hijos míos. Dios os lo concederá pronto. Mi Hijo se deja conmover”.

El pueblo pidió entonces que acabara la guerra con Prusia, que iba muy mal para Francia. Y efectivamente, 3 días después los prusianos detuvieron su avance y se retiraron. La paz se firmó a los once días.

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