Pablo Rioja, periodista, fue buscando posesiones… y las encontró: lo cuenta en «Objetivo Medjugorje»

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Pablo Rioja, autor de Objetivo Medjugorje.

Era una calurosa tarde de verano de 2012. El periodista leonés Pablo Rioja se encontraba en la aldea bosnia de Medjugorje rodeado de 50.000 personas cuando escuchó unos extraños alaridos. «He venido a esto. Quiero verlo», pensó al levantarse y ponerse en camino hacia los gritos.

Al fin, el joven periodista tenía a pocos metros de sí lo que había ido a buscar a miles de kilómetros de su hogar. Cuando vio a una joven que no llegaría a los 13 años en trance y con los ojos en blanco supo que la realidad supera con creces la ficción. Junto a ella había un chico de unos 16 , chillando con una voz que no era de bestia, tampoco humana, ni una lengua muerta, sino arcana, zafándose de 4 personas que trataban de sujetarlo a duras penas. Al fin, una tercera chica se arrastraba por el suelo, serpenteando, en lo que parecía una dantesca conversación demoníaca entre poseídos.

Cuando regresó junto a la que más tarde sería su mujer, Marta, estaba pálido, en shock y sudando, sin entender cómo aquello que había investigado tanto en libros, películas y entrevistas podía ser tan impactante cara a cara, a plena luz del día. «Ya lo he visto y no quiero volver a verlo«, le dijo a Dios en oración.

Rioja admite que aquel viaje a la aldea de las apariciones cambió su vida para siempre. Objetivo Medjugorje (Custodian Books) es el compendio de vivencias, tanto de oración y piedad como sobrenaturales, que anotó en su cuaderno de bitácora a lo largo de varios viajes.

-¿Cambió Medjugorje su visión de la fe?

-Medjugorje supuso un antes y un después en mi vida, descubrí a un Dios misericordioso que me quería tal y como era, con mis pecados, dudas, miedos, complejos… Él no despreciaba nada del pack de aquel Pablo lleno de heridas, algunas muy profundas. Ya había experimentado su amor antes, pero no en esa dimensión de perdón total. La Virgen fue quien me condujo hasta esa nueva realidad, por eso creo que lleva más de cuarenta años manifestándose allí.

-¿Cómo comenzó su interés por lo que sucedía en la localidad?

-En 2012 estaba estudiando los Novísimos y me interesaba el tema de las posesiones demoniacas. Me dijeron que en esa aldea bosnia se daban presuntos casos y quise comprobarlo.

-Y once años después, publica ‘Objetivo Medjugorje’. ¿Cómo llega a eso?

-Después de mi primer viaje vinieron otros dos en 2013 y 2015. Mi primera intención fue ver casos de posesión y los vi. Percibí lo que llaman el olor a rosas, la danza del sol y otros fenómenos, he estado en apariciones, escuchado testimonios impactantes de conversión… pero, ante todo, contemplé hechos tangibles. He visto sacerdotes confesando las 24 horas, he sentido el respeto más absoluto por todo lo sagrado. Eso y muchas otras cosas las fui apuntando hasta que sentí que debía recogerlas en un libro como agradecimiento a Dios y a la Virgen por tanto regalo.

-¿Qué es lo que más le llamó la atención?

-No es un parque de atracciones de lo sobrenatural. Es un lugar de paz, de respeto absoluto por lo sagrado, de conversión, de vuelta a las raíces cristianas, aunque también he visto cosas que podrían catalogarse como extraordinarias.

-Dice que nunca ha percibido el respeto a lo sagrado tanto como allí. ¿Cree que el mundo necesita hoy ese respeto?

-Son varios los sacerdotes, sobre todo exorcistas, que me han advertido que lo que de verdad debería darnos miedo no son las acciones extraordinarias [del demonio], sino las ordinarias. Y ahí entra la tentación. Nos afecta a todos, creamos o no en Dios. El mensaje principal de la Virgen en Medjugorje es siempre el mismo; “volved vuestra mirada a Dios”. El mundo hoy, generalizando, elige cada vez más hacer su propia voluntad y eso conlleva sufrimiento y soledad.

Objetivo Medjugorje.

Consigue aquí «Objetivo Medjugorje», de Pablo Rioja. 

-¿Cuál cree que es la principal enseñanza de Medjugorje al mundo de hoy?

-Si algo me maravilló fue comprobar que los evangelios no eran palabras muertas sino que están más vivos que nunca. Si uno los lee a diario verá cómo Jesús daba de comer a los hambrientos, sanaba enfermedades y expulsaba demonios. Yo he visto a sacerdotes hacer lo mismo y no me resulta extraño porque tienen las manos ungidas de Cristo. Para mí, Medjugorje no es el fin sino un medio, uno de tantos flotadores que Dios le está lanzando a un mundo cada vez más hundido en su propio egoísmo.

-¿Cómo fue encontrarse con personas poseídas?

-Muy desagradable e impactante porque los tres que vi eran jóvenes que no tendrían más de quince años. Al parecer en todos los lugares donde hay una presencia fuerte de la Virgen suceden estos casos.

-¿Cree que se habla demasiado del demonio en la gran pantalla o muy poco en el día a día?

-No lo sé, no soy un experto en la materia. El padre Juan José Gallego Salvadores, exorcista durante años de la diócesis de Barcelona, me confesó que películas como ‘El exorcista’ o ‘El Rito’ habían ayudado a que esa figura de la Iglesia volviera a estar de actualidad. También que muchos sacerdotes hoy no creen en el demonio. Pienso que es bueno tener presente al enemigo, no darle excesivo protagonismo, pero sí hablar sin tapujos ni complejos, como recordatorio de que él busca nuestra perdición.

Entrevista de José María Zavala a Pablo Rioja sobre «Objetivo Medjugorje». 

-Habla de la Nueva Era y, en concreto, del Reiki. ¿Abundan los casos de afectados por ello en Medjugorje?

-En el libro recojo un testimonio estremecedor sobre lo que el Reiki puede producir. Todos los exorcistas que he tenido la fortuna de conocer insisten en que es una de las puertas principales de entrada que utiliza el demonio. Quizá falta más pedagogía por parte de la Iglesia sobre estos temas. Sor Vicky, una monja peruana que vivió en Medjugorje –ya falleció- daba clases sobre la Nueva Era y sus peligros a la luz de las escrituras bíblicas. Tuve la enorme fortuna de conocerla. Por eso digo que Medjugorje es una fuente de gracias continua.

-Después de narrar y ver posesiones cara a cara, ¿diría que el mal es un concepto o algo más?

-Si los casos que vi eran impostados, se merecen un Óscar por su interpretación. En el libro recojo otras experiencias personales con el demonio que me invitan a decir que es real, no un concepto. Antes de Objetivo Medjugorje quise escribir un libro sobre ese poder extraordinario que tiene en ocasiones el príncipe de la mentira. Me metí tan de lleno en investigar ciertas cosas que me llevé algún que otro susto. El lector comprobará que cuento mi experiencia sin cortapisas, pero siempre cuestionando cada cosa y sin tratar de convencerle.

-En Objetivo Medjugorje menciona que el peregrino siente ‘una paz sobrenatural’. ¿Podría describirla?

-Es de los mayores regalos que la Virgen da a quienes viajan a Medjugorje. Fue como estar con Jesucristo dentro del pasaje de la transfiguración, cuando Pedro le pidió hacer tres tiendas. He viajado por medio mundo, desde Australia a Israel pasando por Canadá, Estados Unidos, México o Colombia. He tenido momentos de muchísima paz, pero jamás como en Medjugorje. Me hubiera quedado a vivir para siempre. Sientes un nivel de perdón, de conexión con lo divino… que cuesta volver a la realidad.

-¿Qué le diría a los detractores de Medjugorje?

-Si ahora te dijeran que un tal Jesús de Nazaret va a pasar por tu pueblo, ¿acaso no saldrías a pedirle alguna gracia especial, aunque solo fuera por lo que has oído que hace? Yo, egoístamente, no dudaría un segundo en correr a verle. Invito a todos los detractores de Medjugorje a que comprueben en primera persona si lo que dicen del lugar es cierto. Lo peor que les puede pasar es conocer una parte impresionante de Bosnia-Herzegovina.

-¿Qué razones cree que hacen plantear su reconocimiento con cautela oficial?

-La Iglesia es sabia y prudente. Aún no se ha pronunciado porque hasta que no termine el fenómeno, no puede emitir un juicio. Pero me consta que el papa Francisco lo apoya. Fue él quien autorizó las peregrinaciones oficiales con sacerdotes y el que ha enviado un visitador apostólico, entre otras acciones.

-Pero, ¿y si no fuese verdad?

-Solo el tiempo dirá si fueron ciertas, si existen diez secretos capitales que se revelarán pronto al mundo o por el contrario se trataba de un fraude. Tengo colegas que fueron a desmentir el fenómeno y hoy están en un seminario. Hay cambios profundos en la vida de muchas personas tras regresar de Medjugorje, vocaciones, sanaciones, lo llaman el confesionario del mundo. Imagina que se demuestra que fue un fraude: bendito fraude que tantos frutos buenos ha dado desde 1981 hasta nuestros días.

Dice que Medjugorje ha cambiado su vida.  ¿Cómo y en qué le ayudó?

-Me gustaría contarle al lector un testimonio de conversión radical, pero no sería honesto. Me abrió la mente hasta un punto que jamás sospeché, me ha hecho respetar más a la Iglesia, entender que las casualidades no existen, que incluso en los peores sufrimientos de mi vida Dios aparece. Al final del libro lanzo una pregunta al aire que solo se puede contestar de forma individual y que yo recogí de ‘Medjugorje, la película’, de Jesús García. En esa pregunta está la clave para entenderlo todo.

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