María Auxiliadora se celebra el 24 de mayo, final del exilio del Papa Pío VII cautivo de Napoleón

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La familia salesiana celebra este fin de semana la fiesta de María Auxiliadora en el año del Bicentenario de San Juan Bosco.

Toda la Iglesia se une a esta fiesta, que en algunos lugares se adelantará al día 23 de mayo, ya que el 24 se conmemora el domingo de Pentecostés.

En algunos Santuarios de María Auxiliadora, parroquias y catedrales, la celebración estará presidida por el obispo de la diócesis correspondiente, como homenaje a Don Bosco en el bicentenario de su nacimiento.

No obstante, el pasado viernes 15 de mayo ya comenzó la tradicional novena a María Auxiliadora que culminará con la fiesta del día 24.

Desde muchas de las parroquias confiadas a los Salesianos, alrededor de un centenar en España, saldrán procesiones en las que participarán miles de fieles, como expresión de la piedad popular.

También en todos los colegios salesianos, se han organizado en estos días campeonatos deportivos, veladas artísticas, excursiones y otras actividades para los alumnos. Destacan también los momentos de oración (buenos días, en la tradición salesiana) y la celebración de la Eucaristía con alumnos y profesores.

En algunos lugares, la fiesta de María Auxiliadora se trasladará a los días contiguos al 24 de mayo, ya que esa fecha coincide este año con Pentecostés. En Madrid, por ejemplo, la Parroquia Santuario de María Auxiliadora de Atocha (c/ Ronda de Atocha, 25) acogerá el rezo del Rosario de la Aurora a las 8:00 horas del 23 de mayo. Se celebrará la Misa por la mañana a las 9, a las 10 y a las 11. Por la tarde, tendrá lugar la celebración solemne de la Eucaristía a las 19:30 horas. Seguidamente, a las 20:30 h., comenzará la procesión de la imagen de María Auxiliadora por las calles de la zona.

La advocación mariana de Auxilio de los Cristianos está especialmente ligada a San Juan Bosco, fundador de la Familia Salesiana e impulsor de esta devoción: “La Virgen quiere que la honremos con el título de Auxiliadora: los tiempos que corren son tan aciagos que tenemos necesidad de que la Virgen nos ayude a conservar y a defender la fe cristiana”, recordaba el santo.

Salesianos, Salesianas y la Familia Salesiana en general han conservado este cariño por la Auxiliadora desde entonces. Este año, la fiesta será todavía más especial por la coincidencia con la celebración del Bicentenario del nacimiento de Don Bosco.

Por este motivo, en algunas localidades españolas, se celebra la fiesta de María Auxiliadora unida a la conmemoración del Bicentenario. Es el caso de Oviedo, cuya catedral acogerá una Eucaristía el día 23 de mayo a las 18:30 horas, presidida por el arzobispo de la diócesis, Mons. Jesús Sanz.

El título "Auxiliadora" antes de San Juan Bosco
Se considera que el primero que llamó a la Virgen María con el título de “Auxiliadora” fue San Juan Crisóstomo, en Constantinopla en el año 345 d.C. cuando proclamó: “Tú, María, eres auxilio potentísimo de Dios”.

En el año 532 San Sabas narra que en oriente había una imagen de la Virgen que era llamada “Auxiliadora de los enfermos”, por las muchas curaciones que obraban.

También en Oriente, San Juan Damasceno en el año 749 fue el primero en difundir la oración repetitiva de intercesión: “María Auxiliadora , rogad por nosotros”.

En el año 1030 se daba el nombre de Auxiliadora en Ucrania (la Rus de Kiev) a la Virgen María por haber liberado la región de la invasión de tribus paganas. 

En el año 1571, bajo el pontificado del Papa Pío V, se pidió a todos los cristianos que rezaran e incluyeran en las letanías la advocación “María Auxiliadora, rogad, por nosotros”, porque en ese año los turcos dirigían un poderoso ejército con el fin de conquistar Europa. El 7 de octubre se libró la batalla de Lepanto. La flota naval de Juan de Austria venció a las naves turcas compuesta de 282 barcos y 88.000 soldados. Se interpretó que la Virgen había venido en auxilio de los cristianos.

Sobre el año 1600 los católicos del sur de Alemania se vieron amenazados por el avance del luteranismo e hicieron una promesa a la Virgen de honrarla con el título de auxiliadora si los libraba de la invasión de los protestantes y hacía que se terminara la terrible guerra de los 30 años. La Madre de Dios les concedió ambos favores y pronto había ya más de 70 capillas con el título de María Auxiliadora de los cristianos.

En 1683 los turcos atacan Viena. Capitaneados por el visir Kará Mustafá sitió Viena, capital del imperio. Los católicos al obtener la inmensa victoria contra los enemigos de la religión tres veces superiores, fundaron la asociación de María Auxiliadora, la cual existe hoy en más de 60 países.

En 1806 Napoleón invadió Italia y cautivó al Papa Pío VII. En su cautiverio, que duró 5 años, el pontífice prometió a la Virgen que si recuperaba su libertad y volvía a Roma, declararía ese día como solemne en honor a María Auxilio de los cristianos. El emperador francés fue derrotado y Pío VII pudo encaminarse hacia la ciudad de Roma, donde en medio de una alegría general entró el día 24 de mayo de 1814. De este acontecimiento, viene la tradición de la Solemnidad a María Auxiliadora cada 24 de mayo.

                               
           El cuadro que San Juan Bosco hizo pintar

Fue San Juan Bosco quien popularizó a María como auxilio de los cristianos. En 1860 se le apareció la Virgen a este santo educador de Turín y le manifiesta su deseo de ser honrada con el título de “Auxiliadora”. Además le señaló el sitio donde quería que se le construyera un templo, la actual Basílica de María Auxiliadora… que el santo empezó a construir con un capital de 40 céntimos.

En la Basílica está la obra que mandó pintar Don Bosco al maestro italiano Tomás Lorenzone, en la cual aparece la Virgen con el Niño como figuras centrales veneradas por los doce Apóstoles, otros santos y los ángeles. Esta obra se considera como el icono principal de las representaciones artísticas de María Auxliadora.

La idea fue de Don Bosco que dijo al artista:

“En alto María Santísima entre los coros de los ángeles, después el coro de los profetas, de las vírgenes, de los confesores. Por tierra los emblemas de las grandes victorias de María y de los pueblos del mundo en el acto de alzar las manos hacia ella pidiendo su auxilio”.

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