La reliquia que cambió su vida: desde entonces propaga el fuego del Corazón de Jesús y sus frutos impresionan

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Alicia Beauvisage muestra la reliquia de Santa Margarita María de Alacoque que encontró en un mercadillo en Francia

Sin buscarlo ni pretenderlo y en un ejemplo más de cómo Dios se manifiesta a los hombres de las formas más sorprendentes, Alicia Beauvisage se convirtió de la noche a la mañana en una misionera del Corazón de Jesús que ha llevado, y sigue haciendo todavía hoy, el fuego del Corazón de Cristo a todo el mundo consiguiendo que hasta parlamentos nacionales y países enteros se hayan consagrado a esta devoción.

Esta salvadoreña que reside en país desde hace cuatro décadas nunca habría imaginado cómo Dios se haría el encontradizo con ella de tal manera que la llevara a recorrer el mundo. La devoción al Corazón de Jesús, una reliquia de Santa Margarita María encontrada en un mercadillo y la muerte de San Juan Pablo II fueron la mezcla perfecta para que Alicia se convirtiera en un pequeño instrumento, que junto al padre Edouard Marot, está cambiando el mundo a lo grande con conversiones y todo tipo de curaciones espirituales e incluso físicas.

Una devoción desde niña

En una conversación con Cari Filii, Alicia recuerda que gracias a su madre y a su abuela ya desde niña era muy devota del Corazón de Jesús en El Salvador. Ver en un lugar preeminente de su casa esta tradicional imagen de Jesús la hizo comprender desde pequeña la grandeza que representaba, que “era el Rey de la casa, que era importante”.

Pero fue cuando tenía 8 años ocurrió algo que sacudió su vida. “Algo que me impactó mucho –recuerda- es cuando mi papá fue asesinado. Mi mamá se quedó sola con tres hijas y creyó no poder salir adelante. Entonces le pidió al párroco que le dejara ir todas las noches a la iglesia después de trabajar a rezar una novena al Corazón de Jesús. Y, ¿a quién llevaba? A mí. ¿Qué vi? Que mi mamá estaba mal, que le pidió al Corazón de Jesús y salió adelante”.

Su fe es sencilla, marcada por una experiencia de Dios en su vida que la ha llevado hacia adelante. “Yo no soy una mujer intelectual o que sepa mucho de Teología, el Corazón de Jesús me ha buscado, y lo que me ha dado es entendimiento sobre lo que hay en su Corazón. Y esto –considera Alicia- me viene desde niña”.

Su llegada a París

Sin embargo, siendo todavía muy joven se trasladó a vivir a París, en un país, una lengua y una cultura totalmente ajena para ella. “Allí me olvido del Corazón de Jesús”, confiesa. Pero poco tiempo después volvió a este amor después de que en su parroquia pidieran voluntarios para acoger a los peregrinos que iban al santuario del Sagrado Corazón de París.

Allí, en el templo volvió a intimar con Dios, a rezarle, a contar a Jesús su vida. Entonces se dio cuenta de que el Corazón de Jesús la había protegido en todo momento en París y de todos los peligros para su alma. “Veo detallitos, y veo milagritos, aunque en realidad un milagrito ya es algo enorme. Veo también que Jesús está conmigo las 24 horas. Y en mi pequeña medida empiezo a hacer cosas como distribuir la novena o llamar a su madre para que hiciera lo mismo en El Salvador. Esto era en mi vida normal mientras trabajaba”, cuenta Alicia.

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Alicia, junto al padre Marot en su misión de propagar el fuego del Corazón de Jesús por todo el mundo

La vida de esta mujer experimentó el gran cambio casi de casualidad. Sería el punto de inflexión y el inicio de lo que ahora es una enorme obra de apostolado. Explica que su marido le hizo descubrir unos mercadillos especiales que hay en Francia, donde los alcaldes de las localidades dan permiso una vez al año para que las familias vendan cosas de sus casas en la calle, y que para muchos es una forma de quitarse de en medio cosas sobrantes.

El horror que vio en el mercadillo

“Fui muy contenta, pero vi con horror que numerosas estampas, cuadros y estatuas del Corazón de Jesús estaban a la venta. Cuando lo vi en el suelo me quedé horrorizada. Y yo decía: ‘no te preocupes, te compraré, te llevaré a mi casa y allí yo te voy a mimar’. Así fue como empecé a comprar todo lo que encontraba del Corazón de Jesús”, relata esta mujer.

Y entonces se produjo el momento culminante. El 2 de abril de 2005 falleció San Juan Pablo II. “Para mí fue un choque, sentía que era un Papa que no tenía miedo y decía siempre lo que Dios quería, y yo estaba llorando y muy triste”, recuerda de aquel momento.

El hallazgo de la reliquia

Al día siguiente, 3 de abril y domingo de la Divina Misericordia, su marido insistió para que fueran a alguno de estos mercadillos que tanto le gustaban. Ella no quería, pero al final acabó cediendo. Una vez allí vio cómo había kilómetros de personas vendiendo cosas.

Alicia explica que iba desanimada, pero de repente a lo lejos y entre miles de cosas vio un pequeño cuadrito que le llamó la atención. “Era muy normal, pero me sentía atraída y cuando lo cogí vi que era un Corazón de Jesús. Yo que estaba triste me puse muy contenta. Pero de repente vi que ponía también ‘Beta Margarita María de Alacoque’, de la que yo era muy devota desde niña”.

Había encontrado una reliquia de primer grado de la santa que alguien había puesto a la venta. Evidentemente la compró y se dispuso durante mucho tiempo a comprobar si era auténtica. Este fue el inicio de un camino que la llevaría a ser la misionera del Corazón de Jesús que es hoy.

“No puede ser casualidad”

En aquel momento pensó: “No puede ser casualidad que este día, fiesta de la Divina Misericordia, y un día después de la muerte de Juan Pablo II me encuentre una reliquia de Santa Margarita María de Alacoque”.

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Así fue como –cuenta Alicia- Jesús “empieza a llevarme, de una manera totalmente providencial, a donde Él quería que fuera”, que no era otro sitio que el santuario de Paray-Le-Monial, el santuario en el que el Corazón de Jesús se apareció a la santa, una monjita francesa de la Orden de la Visitación de la Virgen María.

El inicio de una misión inesperada

Llamó al monasterio para intentar averiguar si la reliquia era real, tiempo después se confirmó, pero descubrió otra cosa. Allí conoció otra religiosa enamorada del Corazón de Jesús, que al saber que Alicia era salvadoreña le informó que las reliquias que se conservaban en Paray-Le-Monial se encontraban en ese momento en Argentina.

Aunque Argentina está bastante lejos de El Salvador, pensó que las reliquias podían ir a su país.  Y de manera inconsciente, o más bien confiada en que Dios hace posible lo imposible, Alicia creyó que sería fácil conseguirlo aunque la realidad decía lo contrario.

Preguntó las condiciones y aunque no tenía dinero ni contactos se lanzó a la aventura de que la santa que tanto amaba visitase su país. Al final un obispo aceptó. “La pobre gente allá (en América) no tenía como ir a Francia y quería compartir con ellos la gracia que yo tenía de poder ir a ver a Santa Margarita. Y le dije al Corazón de Jesús: ‘donde lleve a Santa Margarita te traeré muchos enamorados’”.

“Esto no era cosa mía, era del Señor, es Él el que crea enamorados”, confiesa ella, que también cuenta que “toda esta misión no la busqué, no el Padre Marot tampoco, el Señor nos la dio”.

Un instrumento pequeño para hacer cosas grandes

El fuego del Corazón de Jesús estaba a punto de desatarse de nuevo por América. Al final las reliquias llegaron a El Salvador, y hoy “la expansión del amor al Sagrado Corazón en el país es algo excepcional”.

Es más, logró que el país se consagrase. Hubo luchas, sufrimientos e incomprensiones en este proceso, pero finalmente el obispo recibió a Alicia y al padre Marot y le dijo: “Alicia, quería pedirla perdón porque no entendí la importancia de su misión’”. Ella le perdonó, pero le dijo bromeando: “con el perdón viene la penitencia, y le dije que el Corazón de Jesús quería la fundación de un convento de la Visitación en El Salvador”. Poco después, se abrió y ahora tiene 19 religiosas.

Imágenes de la consagración de la Asamblea Nacional de El Salvador

Pero todavía quedaban más “maravillas” por verse en El Salvador. En una imagen impresionante y sorprendente se vio a todos los diputados de la Asamblea Nacional, conservadores, socialdemócratas e incluso comunistas, consagrándose al Corazón de Cristo en el propio Congreso. Alicia, que habló desde el estrado les dijo: “¿Quién iba a curar las heridas de El Salvador? Pues el Corazón de Jesús”.

“Hemos visto maravillas”

Entonces pensó que las reliquias debían ir a Panamá, y luego a México. Y lo que parecían ideas disparatadas se iban cumpliendo allanándose de repente todos los caminos. Y así fue como gracias a Alicia como instrumento México también se consagró, participando incluso el entonces presidente Vicente Fox. Y así hasta 35 países ha visitado en esta misión Alicia en un apostolado que empezó de la nada con el hallazgo de una pequeña reliquia.

Alicia confiesa que en estos años “hemos visto maravillas y cuando uno ve maravillas, ve ese Corazón de Jesús que está presente 24 horas esperando que el mundo conteste a su llamado de amor”.

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Alicia, en la Asamblea de El Salvador el día en el que los diputados se consagraron al Corazón de Jesús

Según explica, esta espiritualidad “es un camino de santidad que nos lleva con toda nuestra debilidad” y recuerda que Él pide sólo “un poco de amor, pero nos da ese camino donde podemos ir soltando aquello que nos impide avanzar. La santidad no es fácil, pero tenemos al Corazón de Jesús, y por supuesto a la Virgen, que está feliz de que vayamos al Corazón de su Hijo, y nos ayuda para que no nos salgamos del camino”.

El milagro de la vida

Durante estos años de misión, asegura haber sido testigos de muchos milagros, no sólo conversiones, y cuenta uno de los últimos que ha vivido en el mismo París.

Alicia explica que junto al padre celebró misa en una capilla lateral del Sagrado Corazón de París. Un matrimonio argentino estaba en la ciudad como turistas y al ver al padre por la nave lateral le pidió una bendición explicándole que no podían tener hijos. Tras la bendición, el padre Marot les dijo que fueran a hablar con Alicia.

Cuando le contaron su historia, ella les dijo: “Han caído con una especialista en esto: Santa Margarita María”.  Asegura que “he visto muchísimos casos en el mundo como el de ellos, y les dije: ‘¿aceptan ustedes pedirle a la Santa que interceda ante el Corazón de Jesús si es su voluntad?’”. Ellos accedieron. Y luego se pusieron el relicario en el vientre. Dos meses después llamaron a Alicia. Estaban embarazados. Aquella niña ya ha nacido y se llama Margarita María.

Una película sobre el Corazón de Jesús

El testimonio de Alicia, como el del propio padre Marot, y otros muchos testigos y expertos sobre el Sagrado Corazón aparecen en la película Corazón Ardiente, producida por Goya Producciones, y que en breve será estrenada en los cines.

Este es un avance esta producción:

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