La primera misa en América la celebró un ermitaño de Montserrat: una Virgen para dos mundos

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El monasterio benedictino de Montserrat, a cierta distancia de Barcelona, está dedicado a la Virgen de Montserrat, patrona de Cataluña desde 1881 por designio del Papa León XIII.

En realidad, se sabe que hacia el año 800 ya había en el lugar -un lugar especialísimo por las mágicas formas rocosas del macizo- una iglesia dedicada a Santa María.

La leyenda dice que en el año 880 unos pastores encontraron la imagen escondida en una de una Virgen con el Niño. Al intentar trasladar la imagen a la ciudad de Manresa o a Barcelona, en cierto punto se volvió tan pesada que no se pudo mover ni con la ayuda de bueyes. Tomándolo como un signo, se decidió construir ahí un monasterio.

Los expertos nos dicen que la imagen es de estilo románico, probablemente del siglo XII, quizá del XIII, con ciertos toques quizá góticos como la ligera sonrisa de la Virgen.

La piel de las manos y la cara de la Virgen y del Niño es de color negro, pero estudios del siglo XXI han demostrado que en su origen la piel era blanca. El óxido de pinturas y barnices se fue ennegreciendo con los años y siempre se la ha recordado como una Virgen "negra", la "Moreneta", a la que se aplica el canto del Cantar de los Cantares: "soy negra pero hermosa", como canta la Sulamita en la Biblia.

La Virgen, de algo menos de un metro, se muestra sentada, como Trono de Dios, presentando al Niño Jesús. Es una talla sencilla, simétrica, en la que Madre e Hijo miran al frente, con serenidad aunque alegre. El Niño bendice y sostiene una piña, símbolo de vida. Ella sostiene el orbe.

Hay una vinculación entre Montserrat y el continente americano, a través de Cristobal Colon y el primer sacerdote que celebró la primera misa del continente americano, el ermitaño de Montserrat Bernardo Boyl (en catalán Bernat Boïl). Fray Bernardo, nacido en Zaidín, un pueblo aragonés entonces en la diócesis de Lérida, había sido diplomático de los Reyes de Aragón y jefe militar en una de sus expediciones de galeras. Fernando el Católico lo envió muchas veces a negociar con los franceses.

En 1481 era ermitaño en una ermita de Montserrat, la de la Santísima Trinidad, y el obispo auxiliar de Barcelona, Gonzalo, le ordenó sacerdote. Viajó a Francia para conocer mejor a los monjes de la Orden de los Mínimos, cuyo fundador, San Francisco de Paula, le encargó fomentar esta Orden en España.

Los Reyes Católicos lo sacarían de sus retiros y fundaciones para enviarlo como responsable de otros doce clérigos a América, en el segundo viaje de Cristóbal Colón, en 1493. Ese mismo año Fernando el Católico envió al monasterio 14 monjes procedentes de Valladolid y Montserrat pasó a depender de la congregación de esta ciudad castellana. (En los motines catalanes de 1640 los monjes de origen castellano de Montserrat huyeron a Madrid y fundaron una comunidad -y desde 1668 un templo- en honor a la Virgen de Montserrat en la capital, el actual gran templo de Nuestra Señora de Montserrat en la calle San Bernardo).

Bernardo Boyl pasó a la historia como el celebrante de la primera misa en el Nuevo Mundo: fue el 6 de enero de 1494, y estaba presente una imagen de la Madre del Salvador.

Otro catalán que le acompañaba, Ramón Pané, ermitaño jerónimo, quizá seleccionado por Colón o los Reyes en el monasterio catalán de San Jerónimo de la Murtra, estuvo dos años conviviendo con los indios taínos y fue el primer europeo en estudiar una lengua amerindia y el primero en escribir un libro en América (Relación acerca de las antigüedades de los indios, léalo aquí), y el primero en hacerlo sobre las culturas y religiones locales.

Hay que decir que en su libro fray Ramón Pané cuenta los conflictos entre indios y españoles, y cómo los indios robaron unas imágenes de culto cristiano, pero no se especifica cuáles eran ni menciona a la Virgen, excepto al detallar que los primeros indios taínos que se bautizaban aprendían, antes que nada, el Padrenuestro y el Ave María.

Bernardo Boyl volvió a España desanimado por los desmanes de los colonos españoles y los denunció a la Reina Isabel la Católica, que cobró conciencia de la necesidad de proteger a los indios. Boyl, que había querido ser ermitaño y fraile mínimo, seguiría realizando misiones diplomáticas para los Reyes católicos. En la estatua del monumento a Colón al final de las Ramblas juntoal puerto de Barcelona figura junto a un indio.

En ese mismo viaje de 1493, Colón descubrió una isla en el Caribe que llamó Santa María de Montserrat. Aún hoy se llama Montserrat, aunque pertenece actualmente al Reino Unido como un "territorio de ultramar". Colón venía de haberse entrevistado con los Reyes Católicos en Barcelona y llevaba en su expedición al monserratino Boyl, por lo que la conexión parece clara.

A cierta distancia de paseo (exigente) de la abadía, está la Santa Cueva donde según la tradición se encontró la imagen originariamente… para muchos es más fácil encontrar recogimiento aquí, y es donde los fieles suelen dejar exvotos

Entre los santos que veneraron a la Virgen en su santuario de Montserrat se encuentran San Pedro Nolasco, San Ramón de Peñafort, San Vicente Ferrer, San Francisco de Borja, San Luis Gonzaga, San José de Calasanz, San Antonio María Claret y San Ignacio de Loyola, que, siendo aún caballero, se confesó con uno de los monjes y pasó una noche orando ante la imagen de la Virgen, en su vela de armas. A pocos kilómetros queda Manresa, un santuario de peregrinación para la Compañía de Jesúsporque en la cueva que allí se conserva el Santo se retiró del mundo y escribió sus Ejercicios Espirituales. También oró allí San Juan Bosco en la misma visita en la que fundó el templo del Tibidabo en Barcelona.

El aragonés San José de Calasanz, al fundar las Escuelas Pías en 1597 (uno de los primeros grandes esfuerzos por escolarizar niños de clases populares) ayudó a difundir la devoción a la Virgen de Montserrat en Hispanoamérica a través de sus escuelas, que se nutrieron muchas veces de escolapios llegados de Cataluña.

En La Habana, Cuba, la Virgen de Montserrat tiene dedicada una hermosa iglesia, llamada "ermita de los catalanes", en un entorno elevado que recuerda al macizo catalán. En esta iglesia el retablo es copia del de Cataluña. En otra iglesia de La Habana se reune la colonia catalana (que fue numerosa en Cuba desde el siglo XIX) el 27 de abril para celebrar la festividad de la Moreneta. En Matanzas, también en Cuba, hay una iglesia derruida que estuvo dedicada a ella (la Cuba castrista está llena de iglesias a medio derribar y abandonadas).

Cuando Pedro de Valdivia fundó la ciudad de Santiago en Chile, en 1541, hizo dedicar una esquina de la palza mayor a un templo. Inés Suárez, famosa por haber sido su amante y haber cortado la cabeza de 7 líderes indios prisioneros, fue en sus últimos años una mujer religiosa y con recursos, e hizo construir allí en 1545 una ermita en honor a la Virgen de Montserrat en el cerro que hoy se llama Cerro Blanco. La imagen que se venera allí de la Virgen de Montserrat es de 1574.

La fiesta de abril… antes era en septiembre
Todos los catalanes conocen que la fiesta de la Virgen es el 27 de abril, y así se canta en el Virolai: "Rosa d´abril, Morena de la serra"… pero no siempre fue así.

La Moreneta sólo es rosa "de abril" desde el 25 de abril de 1881, cuando León XIII la proclamó patrona de Cataluña y decretó su coronación canónica: fue la primera imagen mariana en España que recibió ese privilegio. Antes de eso, su fiesta se celebraba -como muchas otras vírgenes locales- el 8 de septiembre. El 25 de abril coincidía con las festividades obligatorias de las Letanías Mayores, según algunos autores, por lo que en 1914 se determinó pasarla al 27 de abril.

Montserrat fue incendiada dos veces por las tropas napoleónicas (en 1811 y 1812) y sufrió la desamortización de Mendizábal y la expulsión de sus monjes en 1835. Hubo saqueos y pérdida de sus tesoros. De todo ello empezó a recuperarse en 1844 con el retorno de los religiosos. Hoy la abadía es famosa por su conexión con la Virgen, sus parajes naturales, su oferta cultural, su escolanía de niños que se considera al escuela de canto más antigua de Occidente (desde el siglo XIII) y la implicación de sus monjes en el último medio siglo en la vida política catalana.

Lea también: Cuando los nazis visitaron Montserrat buscando el Santo Grial y se negaron a besar a la Moreneta

Bernardo de Boyl en la serie de RTVE Isabel, el hombre que celebró la primera misa en América

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