Icono del sitio Fundación Cari Filii

Lourdes celebró la Asunción bajo inéditas medidas de seguridad y con el recuerdo del padre Hamel

La amenaza permanente del terrorismo islámico, el recuerdo del sacerdote Jacques Hamel, degollado en su parroquia en Normandía por dos yihadistas el 26 de julio, y la renacida devoción de la Oración por Francia cada 15 de agosto, llevaron al Gobierno francés a unas inéditas medidas de seguridad en torno al santuario de Lourdes durante los días anteriores y este mismo lunes. El mismo ministro del Interior, Bernard Cazeneuve, visitó la localidad pirenaica donde la Virgen se apareció a Santa Bernadette Soubirous en 1858, para supervisar directamente el dispositivo de seguridad, compuesto por más de quinientos miembros de las Fuerzas Armadas y de la Policía. 

Asimismo, un equipo de treinta voluntarios del Ayuntamiento colaboró en el registro de quienes accedían al santuario y se bloquearon físicamente los accesos con tractores a modo de barricada, con objeto de impedir una masacre como la de Niza, donde un camión conducido por un terrorista mahometano mató a 84 personas el 14 de julio.


Una escena muy poco común en las calles de Lourdes.

La misa de la Asunción en Lourdes fue oficiada este año por el cardenal Philippe Barbarin, arzobispo de Lyon, quien centró su homilía sobre la misericordia, y dedicó unas últimas palabras a implorar la protección de la Virgen sobre "Francia, trastornada por tantos sufrimientos estos últimos meses", y rogó esa oración "a todos los creyentes", pero también "a los judíos, porque la Virgen María es una hija de su pueblo", y "a los musulmanes que aman a María".

Salir de la versión móvil