Icono del sitio Fundación Cari Filii

La tradición de Covadonga es medieval, pero las crónicas antiguas apenas mencionan a la Virgen

Que Covadonga fue el lugar de una batalla que cambió la historia de España está bien acreditado, y también que allí hay devoción por la Virgen desde tiempos medievales. Pero que la Virgen «ayudara» de manera especial o patente en la batalla contra los moros del año 718 no figura en las crónicas antiguas.  La imagen mariana que se ve hoy es del siglo XVI y donada al santuario (www.santuariodecovadonga.com) por la catedral de Oviedo después en 1798, sustituyendo la anterior, destruida por un incendio.

Covadonga cumple 1300 años desde la batalla y cien años desde la coronación canónica de la Virgen y lo celebra con un jubileo y actividades culturales.

Un veterano historiador eclesiástico

Entre ellas, destaca la visita y conferencia de un veterano historiador, José Luis González Novalín, que ya ha cumplido 65 años como sacerdote y es doctor de Historia Eclesiástica por la Universidad Gregoriana, en Roma. En Roma fue también rector de la Iglesia Nacional Española de Santiago y Montserrat. Y en la catedral de Oviedo fue canónigo archivero. A sus 90 años, mostró estar en plena forma a su paso por Covadonga.

«Hay ya un algo de religiosidad popular que se deja ver en las primeras crónicas medievales, la Rotense, la Ad Sebastianum y la de Alfonso III. No sé si la batalla de Covadonga fue grande o no. Muy grande no pudo ser si analizamos el escenario, pero la importancia de las batallas se mide por las consecuencias, y Covadonga las tuvo imparables. De Covadonga sale una cosa nueva», señaló Novalín en el diario La Nueva España.

Esas crónicas medievales apenas mencionan a la Virgen. La Rotense, escueta, relata el encuentro de Don Pelayo con el obispo Don Opas, que le pide explicaciones por el lugar elegido para hacerse fuerte. «Nosotros hacemos esto en nombre de Cristo, somos pocos pero confiamos en él», dicen.

A la Virgen, dice el veterano historiador eclesiástico, las crónicas no la mencionan. «Van a la batalla en nombre de Cristo».

Covadonga: leyenda con fama, santuario en decadencia

La leyenda de Covadonga se extendió por España. En 1572 llega allí, camino de Compostela, por mandato de Felipe II, Ambrosio de Morales, «un gran erudito», un intelectual con espíritu crítico. En sus textos reconoce «la grande devoción que se tiene en esta tierra» asturiana. También «escucha relatos de la gente y se da cuenta de que hay cosas verdaderas, y todas mezcladas de fábula». Veía, además, con tristeza, «la total decadencia del monasterio», atendido por pocos religiosos que ni siquiera viven en Covadonga sino en La Riera, y que suben solo dos días a la semana para dar misa a los escasísimos peregrinos que se dejaban caer por el lugar.

Su conclusión fue que «Covadonga está muy presente y muy asentada entre los lugareños: recogió un montón de relatos. Muchos son fábulas, pero otros verdaderos. Todos confluyen en un punto que es la ayuda de Dios a los cristianos que se defendían de los musulmanes», adelanta Novalín.

El incendio de 1777 lo destruyó todo

Una fecha clave y desastrosa fue el incendio de Covadonga de 1777, «cuando desapareció todo lo que había anteriormente». Benito Sanz y Forés, que fue el arzobispo entre 1868 y 1889, «restaurador, dinámico, joven y con buen gusto, se le cae el alma a los pies cuando visita el santuario y exclama: pero, ¿esto es Covadonga?».

Él contrató al arquitecto que preparó los planos de la basílica actual de estilo neorrománico, levantada entre 1877 y 1901. Esto llevaría a un avivamiento cultural e intelectual, como ilustra «la asamblea mariana con importantes estudios sobre la Virgen que allí se celebró en 1926».

Novalín calificó la peregrinación de la imagen de La Santina por toda Asturias, tras la Guerra Civil, como un «hito», una «riada de devoción». «¿Era piedad culta o religiosidad popular?», se preguntó el conferenciante. Ambas cosas porque «cada uno aportaba lo que tenía en el alma».

Salir de la versión móvil