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El nuevo capellán del Rocío anima, en el maremoto de sentimientos, a cuidar también el recogimiento

Francisco Jesús Martín es el nuevo párroco de Almonte (Huelva) y capellán del santuario del Rocío (www.rocio.com). 

Siempre ha sido devoto del Rocío y la Blanca Paloma, y ha peregrinado al santuario con su familia muchas veces. Su familia y en especial sus dos hermanas le inculcaron su pasión hacia la Virgen del Rocío. Este año es el primero que lo ha celebrado como capellán, de una forma nueva para él. 

En una entrevista para Huelva Información Francisco Jesús comparte su opinión sobre El Rocío, su fe y devoción. Pide también que se cuide su sentido profundo, “el motivo de compartir Pentecostés”.

Su fervor por el Rocío
“Nací en el seno de una familia que siempre ha tenido una gran devoción a la Virgen del Rocío. Un amor que me inculcaron mis tíos, hermanas y padres. Yo soy el más pequeñito y mis dos hermanas, a las que quiero y amo con locura, supieron transmitirme lo mejor del Rocío. Yo no concibo esta celebración mariana sin ellas, dice Francisco.


Interior del Santuario del Rocío en Huelva

De cada fiesta de El Rocío se lleva algo nuevo y cada vez más enriquecedor. “Todas son únicas y particulares”. 

Francisco también apunta que debe ser una fiesta que hay que vivirla en su sentido religioso con la Virgen presente, que es el verdadero trasfondo de la fiesta. Lamenta que haya algunas personas que confunden la diversión con la devoción. 


Rocieros en procesión con la imagen de la Virgen del Rocío

"Hay muchas formas de vivir cada celebración del Rocío, pero también de confundirlas. Existe gente que se queda en la parafernalia, con la fiesta, y pierde el alma y el motivo de compartir Pentecostés. El ágape no puede nublarnos la vista de la importancia de la celebración, que representa volver como una gran familia que viene de festejar la confraternización en casa de la madre, vivido desde el amor que nos da Jesús, pastorcito divino”.

El verdadero sentido de la fiesta
Dentro de la Iglesia hay quien ve el Rocío con cierta desconfianza. Ante esta situación Francisco cree que tanto recelo se debe a que la fiesta "ha adquirido una dimensión enorme. Quizás se nos ha ido de las manos el vivir lo que es la esencia del Rocío".

Y para explicarlo el sacerdote usa el ejemplo de lo que se vive entre los rocieros. "En el santuario podemos expresar nuestra fe de cualquier forma, pero no todas son las más loables o, mejor dicho, las más propias para la casa de Dios".

"Existe mucha bulla y no podemos olvidar que el lugar en el que nos encontramos, un santuario, debe de ser casa de oración, tal como citan las Sagradas Escrituras. Quien accede a su interior ha de tener un respeto por el hermano de al lado, por aquel que mira a la Virgen y no es capaz de articular palabra, pero se le escapa una lágrima de los ojos; de aquel que necesita el recogimiento… En este maremoto de sentimientos, tendríamos que buscar que todos tuviéramos cabida, que nos respetásemos todos. Pero, especialmente, al lugar donde la madre de Dios nos ofrece a su hijo", afirmó el sacerdote.

Francisco afirma que un contraste edificante se puede vivir en agosto durante el "Rocío Chico", lo que se conoce como la efeméride sin fiestas. Se trata de una celebración conmemorativa y puramente religiosa, cuyos actos se resumen, a un triduo preparatorio, un rosario en los aledaños de la Ermita en la noche del día 18 de Agosto y una misa solemne en la mañana del día 19 de agosto, donde tiene lugar una procesión eucarística alrededor del Santuario.

"Es lo que llamamos un Rocío de fe. Aunque tiene su parte de ágape, lo que se hace es compartir la fraternidad, la alegría de lo que somos y lo que tenemos. Lo que tengo lo comparto y lo pongo a disposición de todos", explica Francisco.


Misa durante el Rocío Chico 

Con la hermandad filial de Valencina de la Concepción son 117 el número de filiales que peregrinan a la aldea de El Rocío, pero no hay limites. "Cada año se suman nuevas filiales. No sé los criterios que se siguen para este reconocimiento. Soy un poco neófito, y este año solo he participado como observador".

Donde sí ha participado Francisco ha sido en el pregón de La Palma del Condado (donde estaba su anterior parroquia) durante la fiesta en honor a la Patrona del Pueblo, aunque afirma no sentirse cómodo en esta postura porque su labor pastoral afirma, no se reduce a un discurso de un día en concreto.

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