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El 14 de junio se celebra el 35º aniversario del primer mensaje de la Virgen a Amparo en El Escorial

El domingo 14 de junio de 1981, cuatro personas divisaron una nube blanca saliendo de un fresno en la finca de Prado Nuevo (El Escorial). Luz Amparo Cuevas, uno de sus hijos, su marido y un compañero de trabajo de éste se dirigían a un pilón cercano para lavar los platos. Acababan de almorzar en un huerto municipal que cuidaban los dos hombres. Ella cayó de rodillas ante el árbol y permaneció inmóvil, como clavada al suelo, durante una hora. La nube –aseguró luego– “adquirió gradualmente la forma de un ser humano, hasta concretarse claramente en la figura de María Santísima”.


Amparo Cuevas, rezando el rosario en el fresno.

Acababa de nacer un fenómeno que, 35 años después, y tras el fallecimiento de Amparo Cuevas en 2012, continúa vivo. Un año antes del fallecimiento de la vidente, el periodista y escritor José María Zavala le consagró una completa investigación periodística: Las apariciones de El Escorial. El libro recogía abundantes testimonios para reconstruir cómo vivía el entorno de Luz Amparo la fe en que los acontecimientos vividos por ella tenían carácter sobrenatural.

La atención espiritual a la devoción de los fieles
En abril de 1985, el arzobispado de Madrid, siendo titular de la diócesis el cardenal Ángel Suquía, aseguró que “no consta” el carácter sobrenatural de las apariciones. En aquel momento se pidió encarecidamente a sacerdotes y religiosos que no participasen en acto alguno relacionado con el caso.

Desde entonces los sucesivos titulares de la diócesis no han modificado el juicio sobre las apariciones y mensajes, pero la atención a los fieles que asisten a Prado Nuevo se ha ido ampliando. En 1994 el mismo cardenal Suquía erigió canónicamente la asociación pública de fieles Reparadores de la Virgen de los Dolores.


El cardenal Rouco, con algunas Reparadoras durante una visita pastoral en 2009.

En 2010 el cardenal Antonio María Rouco Varela, para favorecer la atención espiritual a las personas que allí acuden, autorizó las confesiones y la celebración pública de la misa en una nave cercana cada primer sábado de mes. Y en 2012 el entonces arzobispo de Madrid autorizó la construcción de una capilla en Prado Nuevo, en el lugar y de las características descritas años atrás por Luz Amparo. 

Desde entonces el culto en la capilla provisional, construida a la espera de la definitiva, es cotidiano.

De hecho, el próximo martes 14 de junio, con ocasión del trigesimo quinto aniversario de la primera aparición, tendrá lugar a las 16.30 horas una procesión extraordinaria con la imagen de la Virgen (normalmente se hace en sábado), seguida del rezo del rosario a las 17.00 horas y de la celebración de la misa a las 18.00, que será misa de campaña por la importante afluencia de gente que se espera, que desbordará la capacidad del templo.

Al cuidado de los ancianos y fomentando las vocaciones
En la actualidad, los Reparadores tienen cuatro residencias de ancianos, en Griñón (Madrid), Torralba del Moral (Soria),  Peñaranda de Duero (Burgos) y El Escorial, donde además mantienen una casa vocacional para jóvenes que están considerando la llamada del sacerdocio.

Nacida en Pesebre (Albacete) en 1931, Luz Amparo Cuevas pasó una infancia muy dura de pobreza y abandono. Fue madre de siete hijos y en sus últimos años, octogenaria y enferma, no aparecía en público. Siempre respetó la petición que le planteó el cardenal Suquía en 1985 de no acudir al fresno los días de mayor afluencia de gente. Siguió recibiendo mensajes hasta 2002.

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